Tamizaje Neonatal esencial para la Salud Pública en la UPC
La inclusión del tamizaje neonatal en la Unidad de Pago por Capitación (UPC) representa un avance clave en la equidad del acceso a la salud en Colombia. A raíz del reajuste ordenado por la Corte Constitucional para la UPC en 2025, expertos en salud pública y genética, como Ana María Urueña-Serrano e Ignacio Manuel Zarante, han enfatizado la importancia de mantener esta estrategia de detección temprana dentro del sistema de salud.
El tamizaje neonatal, también conocido como cribado o screening neonatal, es un examen de laboratorio que se realiza a los recién nacidos entre las 24 y 72 horas posteriores al nacimiento. Consiste en la recolección de una muestra de sangre del talón del bebé con el fin de detectar enfermedades metabólicas, endocrinas o genéticas antes de que presenten síntomas. Entre las afecciones detectadas en Colombia están el hipotiroidismo congénito, la fenilcetonuria, la galactosemia, la fibrosis quística, la hiperplasia suprarrenal congénita y defectos de la hemoglobina. La detección temprana de estas patologías permite instaurar tratamientos oportunos que pueden prevenir discapacidad o incluso la muerte.
Los errores congénitos del metabolismo (ECM) y otros defectos del nacimiento han sido catalogados como eventos de interés en salud pública en Colombia, no solo por su alta frecuencia y gravedad, sino también por su impacto en la calidad de vida y la carga económica para el sistema de salud. Según el Instituto Nacional de Salud (INS), la prevalencia de defectos congénitos en 2023 fue de 214,8 por cada 10.000 nacidos vivos, la cifra más alta registrada en el país. De estos, el 92,7 % correspondieron a defectos estructurales, el 5 % a defectos metabólicos y el 2,3 % a defectos sensoriales.
Desde el año 2000, Colombia ha implementado progresivamente el tamizaje neonatal, comenzando con la detección del hipotiroidismo congénito mediante muestras de sangre del cordón umbilical. Con la Resolución 3280 de 2018, se amplió a pruebas auditivas, visuales y de cardiopatía congénita, y en 2019, la Ley 1980 formalizó el programa de tamizaje neonatal incluyendo seis enfermedades metabólicas básicas. Sin embargo, persisten desafíos para garantizar una cobertura efectiva, como la optimización en la toma de muestras y la creación de una red eficiente de laboratorios.
El tamizaje neonatal es una estrategia costo-efectiva que reduce la carga financiera en el sistema de salud. Se estima que la detección y tratamiento temprano de un caso positivo de ECM tiene un costo aproximado de 300 millones de pesos colombianos (COP). En contraste, las complicaciones derivadas de un diagnóstico tardío requieren hospitalizaciones prolongadas y tratamientos especializados que superan significativamente este valor.
Por estas razones, la inclusión del tamizaje neonatal en la UPC debe mantenerse a pesar del reajuste ordenado por la Corte Constitucional. Garantizar esta cobertura es un compromiso con la infancia en Colombia y un paso fundamental para construir un sistema de salud más equitativo y eficiente. Es imperativo que las autoridades competentes aseguren su continuidad en el sistema de seguridad social en salud para evitar retrocesos en los avances logrados hasta la fecha.



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