El tiempo es de la esencia: Consulta NO, Encuesta SI

Domingo, 16 de Noviembre de 2025.

Por Mateo Arjona, Economista y Consultor en Marketing Estratégico

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Colombia atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Mientras el país experimenta una erosión institucional acelerada, un deterioro económico palpable y una polarización que amenaza la cohesión social, el gobierno avanza cohesionado alrededor de un proyecto ideológico claro, disciplinado y con un candidato natural para las próximas presidenciales. La izquierda ya tiene dueño, relato y maquinaria. La oposición, en cambio, sigue atrapada en debates internos, cálculos personales y egos incompatibles con el momento histórico.

Por esta razón, esperar hasta marzo para realizar una consulta interpartidista no solo es un error estratégico: es un lujo que la oposición no puede darse. El país no está para titubeos ni para procesos que, aunque tradicionales, resultan lentos, costosos y políticamente riesgosos en un escenario donde cada mes perdido favorece al Petrismo.

1. La izquierda ya tiene candidato. La derecha está perdiendo tiempo.

El oficialismo llega a la contienda con una base electoral sólida —al menos tres millones de votos estructurales—, un candidato definido y el impulso del poder institucional. Cualquier demora por parte de la oposición solo amplía esa ventaja natural.

Marzo, en términos electorales, es prácticamente la antesala a la primera vuelta. Dejar la definición para ese momento implica tres riesgos evidentes:

  1. Entrar tarde en la contienda programática.
  2. Profundizar las fracturas internas.
  3. Perder el momentum necesario para conquistar al votante independiente.

La oposición necesita un candidato ya, no dentro de cinco meses.

2. Fragmentación opositora: un riesgo real y creciente

El “antipetrismo” es hoy el mayor bloque electoral del país. Sin embargo, su fuerza se diluye cada día con disputas internas, banderas personalistas y tensiones entre campañas que compiten por los mismos electores.

Seguir enfrentando precandidatos entre sí hasta marzo solo aumenta las fricciones y reduce la probabilidad de construir un frente amplio sólido. La evidencia comparada es clara: las coaliciones que se unifican temprano son las que ganan.

Las que se demoran, pierden potencia, disciplina y narrativa.

Como advirtió el analista electoral Michael Penfold, de la Universidad de Harvard, en su estudio sobre ciclos políticos latinoamericanos:

“Las coaliciones que llegan tarde a la definición de liderazgo entran debilitadas al terreno electoral y tienden a perder capital simbólico antes de iniciar campaña.”

Colombia no puede repetir ese error.

3. Una alternativa técnica propuesta por Abelardo De La Espriella: encuesta nacional probabilística para elegir al candidato único

La solución existe, es constitucionalmente válida, técnicamente sólida y financieramente responsable: definir desde ya un candidato único mediante una encuesta nacional probabilística, muestral y concluyente.

Para que dicho mecanismo tenga legitimidad y validez estadística, debe cumplir estándares rigurosos:

  • Representatividad territorial real, cubriendo todos los departamentos.
  • Muestreo probabilístico, aleatorio y estratificado.
  • Errores muestrales exigentes:
    • < 1.5% a nivel nacional consolidado
    • < 2% en ciudades principales
    • < 3% por departamento, estrato socioeconómico y grupo de edad

Este tipo de estudio—utilizado por democracias consolidadas y organismos internacionales—permite conocer con precisión quién es el candidato con mayor probabilidad de éxito sin gastar recursos del Estado y sin obligar al país a esperar hasta marzo.

La encuesta no reemplaza la legitimidad democrática: la amplifica, porque elimina las barreras de participación, reduce sesgos y captura la voluntad del electorado sin presiones de maquinaria.

En palabras de John Zaller, politólogo de UCLA y uno de los mayores expertos en opinión pública:

“Una encuesta bien diseñada, con aleatoriedad real y estratificación rigurosa, puede reflejar la voluntad política de una población con niveles de precisión que superan mecanismos internos tradicionales.”

¿Por qué entonces esperar a marzo?

4. Ahorro para el país: la consulta cuesta miles de millones que hoy no están

Las consultas interpartidistas no son gratuitas. Solo la última del Pacto Histórico le costó $193.517 millones de pesos al erario público.

El país debería preguntarse si, en medio de un déficit fiscal creciente, desempleo estructural y gastos públicos desbordados, es razonable destinar miles de millones de pesos para una consulta cuando existe un mecanismo igual o más democrático, menos costoso y más eficiente.

El dinero que el Estado dejaría de gastar podría destinarse a educación, seguridad o inversión social: prioridades urgentes en un país que enfrenta recesión, violencia y desigualdad.

5. El requisito moral: los egos deben ceder ante la patria

Para que esta propuesta funcione, cada precandidato de oposición debe comprometerse con tres principios básicos:

  1. Renunciar al ego y anteponer el interés superior de Colombia.
  2. Acatar irrestrictamente el resultado de la encuesta.
  3. Unirse sin condiciones al candidato ganador y al segundo lugar, quien debería ocupar la fórmula vicepresidencial.

La patria —no la vanidad— debe ordenar el camino.

Un bloque unido es competitivo. Un bloque dividido es irrelevante.

6. Conclusión: la historia no perdona a los indecisos

Colombia atraviesa una disputa de modelos, no de personas.
De un lado, un proyecto estatista e ideologizado que ya definió su liderazgo.
Del otro, un sector mayoritario que quiere cambio, orden, seguridad y crecimiento, pero que no ha logrado unificarse.

La pregunta no es si la oposición puede unirse: es si quiere ganar.

El tiempo corre. El país observa.

La historia juzgará a quienes, pudiendo haber construido unidad, prefirieron aplazarla.

Hoy, más que nunca, la oposición necesita un candidato único ya, elegido con rigor estadístico y sentido de urgencia. Colombia no puede esperar a marzo.

Mateo Arjona, Economista

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