5 Millones de Firmas, 5 Millones de Sueños

Colombia acaba de presenciar un fenómeno político sin precedentes: cinco millones de ciudadanos han estampado su firma para dar el aval a que Abelardo De La Espriella sea candidato independiente a la Presidencia de la República. Cinco millones de firmas… pero también cinco millones de sueños, cinco millones de esperanzas depositadas en un hombre que no pertenece a la burocracia, ni a la clase política tradicional, ni a los círculos cerrados del poder.


Lo que ha ocurrido no es simplemente un trámite electoral. Es una gesta ciudadana.


Hombres y mujeres organizados por departamentos, con líderes —también voluntarios— que destinaron su tiempo, sus recursos y su energía para recorrer calles, veredas, comercios, barrios y esquinas en busca del respaldo popular. Solo en Antioquia fueron 233 voluntarios, ninguno remunerado, todos movidos por la convicción profunda de que Abelardo encarna una esperanza real y urgente. Voluntarios que encontraron total apertura para llenar sus planillas como una expresión de confianza en un outsider que llega a Defender la Patria desde afuera del sistema, sin compromisos ni ataduras con las maquinarias de siempre.

Y cuando cinco millones de personas le otorgan el aval a un candidato para lanzarse de manera independiente, ese respaldo deja de ser un permiso para convertirse en un mandato popular. Un mandato que lo obliga —ética y políticamente— a mantenerse autónomo, coherente, sin someterse a intereses partidistas. Un mandato que ya ha demostrado al fijar posiciones divergentes incluso frente al Presidente Álvaro Uribe, particularmente en la discusión sobre la participación en esa consulta de minorías.
Independencia real, no discursiva. Eso también lo distingue.

Cinco millones hoy… doce millones mañana

Quienes firmaron, firmaron por convicción. Y una persona que actúa por convicción habla, persuade, comenta, influye. Si cada firmante comparte su entusiasmo con apenas dos o tres personas de su círculo social, la proyección es inmediata: un caudal aproximado de 12 millones de votos.

En un censo electoral de 41 millones de personas  y una votación según tasas históricas del 54% con relación al censo electoral, proyectaría a que en el 2026 votarían 22 millones de personas y con 12 millones de votos, ganaríamos en primera vuelta con el 55%, esta cifra no solo es viable: es plausible.

Habrá quienes quieran comparar este fenómeno con las 5,5 millones de firmas de Germán Vargas Lleras y sus 1,4 millones de votos. Pero, por favor, no comparen peras con manzanas. Las diferencias son radicales:

  1. Las firmas de Abelardo fueron recogidas por voluntarios, no por contratistas. Y quienes firmaron lo hicieron depositando su futuro en manos de un hombre en quien creen.
  1. Abelardo es un outsider, Vargas Lleras es un político tradicional.
  1. Vargas Lleras dio un “coscorrón” que el país aún recuerda. El único golpe que ha dado Abelardo es un golpe de opinión, producto de su ímpetu, su fuerza argumental, la pasión que despierta y el mandato del pueblo.

Nada de esto habría sido posible sin la estructura organizada del movimiento que acompaña al Tigre Abelardo. Un equipo que funciona bajo los principios que rigen a las empresas privadas: eficiencia, orden, productividad y disciplina. Así será su Gobierno.


No es casualidad que la mayoría de quienes rodeamos este proyecto seamos empresarios que no dependemos del Estado, que sabemos lo que es pagar nómina, generar riqueza, crear empleo y aportar al progreso. Porque si de algo sabe “El Tigre” es de elegir el buen talento.

Cinco millones de firmas no son un registro.


Son un mensaje.


Son un símbolo.

Son cinco millones de colombianos diciendo: “Queremos un camino nuevo”.


Son cinco millones de sueños que, sumados, se convierten en una fuerza colectiva capaz de cambiar la historia.

¡En Primera Vuelta Colombia!

Mateo Arjona, Economista

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