Operativo contra extorsiones en cárceles de Colombia termina con la captura de seis guardias del Inpec

El pasado martes 3 de diciembre la Policía Nacional de Colombia ejecutó un operativo sorpresa a nivel nacional para desmantelar redes de extorsión operando desde diversas cárceles del país.

En el operativo más de 2.000 agentes participaron en la intervención, que incluyó 11 de las principales prisiones del país, con especial atención a las de Bogotá, Boyacá, Valle del Cauca, entre otras. En el operativo fueron detenidas ocho personas, incluyendo seis guardias del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).

Durante la acción, las autoridades incautaron un importante arsenal, que incluía 408 armas blancas, 322 teléfonos móviles, más de 6.600 gramos de estupefacientes, radios, paneles solares, 504 SIM cards, y 25 módems de Internet. Además, se encontraron 172 cuadernos con información sobre extorsiones y otras actividades criminales.

El operativo se desarrolló en centros penitenciarios clave como La Modelo, El Buen Pastor, La Picota en Bogotá, La Tramacúa en Valledupar y otros, donde actuaron unidades especializadas del Gaula, Dijín y la Policía de Inteligencia. También se contó con la participación de perros entrenados y una flotilla de helicópteros para reforzar la operación en caso de emergencias.

Los seis guardias capturados y otros involucrados serán acusados de varios delitos, incluyendo concierto para delinquir y cohecho. La acción tiene como objetivo frenar el creciente problema de la extorsión desde las cárceles, un fenómeno que ha aumentado en los últimos meses.

El operativo se enmarca dentro de la operación Dominó, un plan del Inpec para trasladar a los presos más peligrosos a cárceles de máxima seguridad, como parte de una estrategia para desmantelar las redes de crimen organizado desde el interior de las prisiones. Aunque estos traslados buscan reducir la actividad criminal, algunos críticos, como el gobernador de Santander, han expresado su preocupación por la concentración de presos peligrosos en su región.

Además, desde el inicio del plan Dominó, el Inpec ha realizado casi 1.800 operativos y ha incautado miles de teléfonos y grandes cantidades de drogas y dinero, aunque las críticas continúan por la creciente violencia y los riesgos para los trabajadores del Inpec.

El desafío de controlar la criminalidad en las prisiones colombianas sigue siendo una prioridad para las autoridades, que han intensificado sus esfuerzos para frenar el accionar de los grupos delictivos que operan desde las cárceles.

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