Crece el choque Elías Vidal–Carrillo en plena crisis de La Mojana
La crisis humanitaria y ambiental que enfrenta La Mojana continúa escalando tensiones políticas entre el senador Julio Elías Vidal y el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Carrillo. El enfrentamiento, que ya venía creciendo por los retrasos en las obras de mitigación, se agudizó tras las denuncias sobre presuntas irregularidades en contratos adjudicados para atender la emergencia, entre ellos uno por 36.000 millones de pesos en el que figura la Fundación San José, según revelaron medios nacionales.
Carrillo ha insinuado que detrás de estos procesos existirían presiones políticas, señalando indirectamente al senador y a sectores asociados al llamado “ñoñomanismo”. Sin embargo, Elías Vidal ha rechazado de manera categórica cualquier vínculo con la contratación, afirmando que no tiene “nada que ver con sus sucios contratos”, en respuesta directa al director de la UNGRD. El congresista sostiene que sus cuestionamientos no buscan favorecer intereses particulares, sino exigir soluciones reales para una región que lleva años sumida en el abandono.
La tensión aumentó cuando Carrillo aseguró que detrás de las críticas en su contra también habría intereses políticos impulsados por figuras como Armando Benedetti, según reportes de prensa. Paralelamente, la directora del DAPRE, Angie Rodríguez, ha cuestionado la baja ejecución de la UNGRD, lo que ha alimentado aún más el ambiente de confrontación dentro del Gobierno.
Mientras tanto, la situación en La Mojana continúa deteriorándose. Las inundaciones recurrentes, el desbordamiento del río Cauca y el retraso en el cierre del boquete Cara e’ Gato mantienen en emergencia a miles de familias. Elías Vidal ha respaldado públicamente las protestas de los habitantes de la región, señalando que la UNGRD ha sido inoperante y que el Gobierno debe asignar recursos extraordinarios para acelerar las obras pendientes.
El senador recordó que Carrillo se comprometió en un debate de control político a cerrar el boquete en 2024, promesa que —según él— no se ha cumplido pese a que las condiciones técnicas lo permitirían. Además, criticó que el director de la UNGRD desestime las movilizaciones ciudadanas calificándolas de “politiqueras”, lo que considera un discurso clasista que desconoce el sufrimiento de miles de familias afectadas.
En medio de acusaciones cruzadas, retrasos en la ejecución y una región que sigue bajo el agua, La Mojana se ha convertido en el epicentro de un conflicto político que expone fallas estructurales en la gestión del riesgo y en la respuesta estatal a una tragedia que se repite cada año.
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