Procuraduría inicia investigación contra Wilmer Mejía y el general Huertas por presunta infiltración de disidencias

La Procuraduría General de la Nación abrió una investigación disciplinaria a Wilmer Mejía, director de Inteligencia de la DNI, y al general Juan Miguel Huertas, comandante del Comando de Personal del Ejército, por una presunta infiltración de las disidencias de las Farc.

¿Qué motivó la investigación?

Las indagaciones se originan tras revelaciones periodísticas derivadas de los llamados “archivos secretos” de alias Calarcá, un líder de las disidencias de las Farc. En estos documentos se habrían detectado comunicaciones (correos, chats, memorias USB) que apuntan a una relación entre los altos mandos militares / de inteligencia y los grupos armados ilegales.

Además, según la información publicada por Noticias Caracol, en esos archivos se menciona una supuesta propuesta para crear una empresa de seguridad privada en conjunto con las disidencias, con acceso a permisos de armas, vehículos blindados y movilidad, lo que generó fuertes dudas sobre la legalidad y lealtad institucional de los involucrados.

El general Huertas y Mejía habrían tenido un papel activo en esas conversaciones, incluso cuando Huertas estaba retirado, lo que levanta sospechas sobre su posición y sus vínculos con la estructura criminal.

El Ministerio de Defensa ya ha dado instrucciones para que se adelante una investigación exhaustiva sobre las acusaciones. Por su parte, la DNI también ha reaccionado: su actual director, Jorge Lemus, indicó que el organismo se enteró de las acusaciones al mismo tiempo que la opinión pública y que se toma muy en serio la situación. Según medios, la Procuraduría podría citar a Mejía y al general Huertas a versiones libres para clarificar su posible implicación.

Riesgos institucionales

De comprobarse estas denuncias, las implicaciones serían enormes:

  • 1. Se podría cuestionar la seguridad nacional, pues se está hablando de infiltraciones muy profundas.
  • 2. La confianza en las instituciones militares y de inteligencia podría debilitarse seriamente.
  • 3. También se abre la puerta a un debate público sobre la relación entre el Estado y grupos armados ilegales, algo que toca directamente la legitimidad institucional.

La apertura de esta investigación representa un momento crítico para el Estado colombiano. Por un lado, es una oportunidad para que se esclarezcan los hechos y, si corresponde, se sancione a los responsables.

Por otro, todo el país está atento al resultado, ya que se trata de acusaciones que, de estar fundamentadas, podrían tener un efecto profundo sobre la imagen del Ejército, la inteligencia nacional y la forma en que el Estado aborda la relación con las disidencias.

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