¿Se está desdibujando el centro en Colombia? Daniel Carvalho advierte que vetar a Alejandro Gaviria sería un grave error

El representante a la Cámara por Antioquia, Daniel Carvalho, afirmó recientemente que “es un gran error dejar ir a Alejandro Gaviria de la lista del centro, se equivocan quienes lo están vetando”. Con esas palabras, Carvalho pone en evidencia una tensión interna en los sectores moderados de la política colombiana, a menos de un año de las elecciones de 2026.

Carvalho sostiene que el centro político colombiano “está vivo” y posee una “oportunidad grandísima” para las elecciones presidenciales y legislativas. Según él, la calle expresa una demanda por “opciones diferentes a esos personajes tan raros que nos ponen en los extremos”. En su diagnóstico, el problema no es solo quién encabece una candidatura, sino que exista una agenda coherente que agrupe figuras como Sergio Fajardo, Juan Manuel Galán, Alejandro Gaviria, David Luna, entre otros.

Sin embargo, la crisis se evidencia con el veto que algunos sectores han impuesto al exministro Alejandro Gaviria como cabeza de lista de una coalición de centro para el Senado. Fuentes consultadas afirman que ese veto se debe, en buena medida, a su vínculo anterior con el gobierno de Gustavo Petro, lo que habría generado desconfianza en sectores que buscan marcar distancia respecto al petrismo. Para Carvalho, esa actitud es un error estratégico: perder a un nombre con reconocimiento, preparación académica y experiencia estatal —como la de Gaviria— debilita al centro y lo deja en condición de fragmentación.

El escenario es clave: en medio de una polarización alta, el espacio del centro está cada vez más al filo de quedar sin liderazgo propio o de convertirse en apéndice de las grandes coaliciones de derecha o izquierda. Carvalho advierte que la conversación debe centrarse en construir equipo, no en vetos individuales. “Se trata de jugar a ganar y de conformar un equipo bueno”, señala. Para él, el reto no es solo quién será el candidato presidencial sino “cómo vamos a seguir acrecentando una bancada de centro que ya empieza a verse en el Congreso”.

En última instancia, el veto a Gaviria simboliza una encrucijada mayor: ¿podrá el centro colombiano articularse y ofrecer una propuesta distintiva o quedará reducido a un espectro político vaciado, sin figura de referencia ni proyecto claro? El 2026 se perfila como un año decisivo para definir si ese espacio logra establecer una voz propia o desaparecerá en el juego de bloques dominantes.

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