Pekín se ofrece como pacificador
Todo inició con un encuentro telefónico en la capital de China, Pekín, donde el actual ministro de Exteriores, Wang Yi, mantuvo una charla con Badr Abdelatty, ministro de Exteriores de Egipto, y Sayyid Badr bin Hamad bin Hamood Albusaidi, ministro de Exteriores de Omán, refiriéndose a la situación de Israel como “ignorantes de las leyes internacionales”, lo cual ha tenido como consecuencia “una amplia tensión en Oriente Medio”.
En diálogo con el jefe de la diplomacia egipcia, Badr Abdelatty, el ministro chino Wang Yi solicitó tomar medidas apoyadas en la acción conjunta de la comunidad internacional, y en especial entre los países de la región.
En su discurso, también enfatizó en mitigar el uso de la violencia, frenando así los posibles enfrentamientos que puedan seguir ocurriendo a futuro. Aclaró y dejó en claro que China está dispuesta a trabajar con Egipto para mejorar la comunicación y coordinación con organizaciones como Naciones Unidas, haciendo un gran esfuerzo para promover diálogos de paz que conduzcan a la reconciliación, en términos parecidos.
Logró incentivar el llamado de paz, no solo hacia estas dos partes políticas, sino también hacia sus pueblos, quienes están siendo realmente impactados por la violencia, generando incertidumbre, miedo y preocupación. Este llamado representa una ventana de esperanza, ya que las víctimas aumentan día a día, y la guerra permea a la sociedad con pocas expectativas de solución.
Una guerra que desde sus inicios aproximadamente en 1985, ha permanecido hasta el día de hoy: casi 40 años y cuatro meses de conflicto, marcado por profundas diferencias geopolíticas entre estos dos países.
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