Ahora puede visitar la Catedral de Sal de Zipaquirá en compañía de su mascota

Durante el periodo de receso escolar, muchos colombianos han optado por planes cerca de casa que incluyan a toda la familia, incluidas sus mascotas. En respuesta a esta creciente tendencia, la Catedral de Sal de Zipaquirá, uno de los destinos turísticos más emblemáticos del país, ha abierto oficialmente sus puertas a los animales de compañía.

Con más de 700.000 visitantes en 2024, esta maravilla arquitectónica ubicada a 50 kilómetros de Bogotá y a 180 metros de profundidad, ahora ofrece una experiencia más inclusiva para las llamadas “familias multiespecie”. De acuerdo con Yenny Páez Sabogal, gerente del complejo turístico, la iniciativa responde a una transformación en la forma en que las personas viajan y conviven con sus mascotas.

“Hoy en día, las mascotas son parte fundamental de nuestras familias. En la Catedral de Sal hemos adecuado nuestros espacios para que todos los miembros del hogar, incluidos los de cuatro patas, puedan disfrutar del recorrido. Queremos que la experiencia turística también sea inolvidable para ellos”, expresó Páez.

Carros especiales para mascotas

Con el fin de garantizar la comodidad y seguridad durante el recorrido, la Catedral ha habilitado carros especiales para el transporte de mascotas. Estos están disponibles en la taquilla por un valor de 16.000 pesos colombianos y deben ser manejados por los propios tutores.

Además, no hay límite en el número de mascotas que pueden ingresar y no existen zonas restringidas dentro del recorrido para los animales de compañía, siempre y cuando estén bajo la supervisión de sus responsables.

Colombia avanza hacia el turismo pet-friendly

La decisión de la Catedral de Sal se suma a una tendencia nacional e internacional en crecimiento. Según datos globales, 7 de cada 10 tutores de mascotas solo viajarían si su destino admite animales, y plataformas digitales ya posicionan el filtro «pet-friendly» como uno de los más utilizados en búsquedas y reservas.

En Colombia, esta transformación refleja una nueva visión sobre la tenencia responsable y los modelos familiares. Sin embargo, también existen voces críticas que señalan posibles riesgos de llevar a los animales a ambientes que podrían no ajustarse a sus necesidades naturales.

Opiniones ciudadanas

Camilo Jiménez, visitante frecuente de la Catedral y tutor de un perro, considera que esta nueva opción representa una mejora en calidad de vida y una solución práctica.

“Al vivir solo con mi perro y no tener familia en Bogotá, una excelente alternativa es poder viajar con él y no tener que pagar guarderías que, en algunas ocasiones, no ofrecen planes por día o no están del todo pendientes de los animales”, comentó.

Recomendaciones para el ingreso

La entrada de mascotas está regulada por la Ley 746 de 2002, que exige el uso obligatorio de bozal para razas de manejo especial. Los tutores deberán asegurarse de que sus animales estén bajo

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