El Everest crece y no por buenas razones
Un nuevo estudio ha revelado una sorprendente razón por la cual el monte Everest crece y no para de extenderse. Además de la tecnología de placas, que es el principal factor del aumento de su altura, un grupo de investigadores del University College de Londres (UCL), en Reino Unido, descubrió que la erosión causada por el río Arun, ubicado a 75 km del Everest, también contribuye a este fenómeno.
La pérdida de masa terrestre en la cuenca del río reduce la presión sobre la corteza, lo que ha permitido que el Everest suba alrededor de dos milímetros por año, a través de un proceso llamado “rebote isostático” —fenómeno geológico que ocurre cuando la corteza terrestre, que se encuentra flotando sobre el manto más denso, se ajusta a cambios en la masa que la cubre—. Es decir, cuando esta corteza se aligera por la erosión permite que la montaña y otras cumbres cercanas, como el Lhotse y el Makalu, se eleven.
Este proceso se da principalmente cuando cierta cantidad de peso, como el de los glaciares y grandes acumulaciones de sedimentos, se retira de la superficie terrestre. A medida que la masa se reduce, la corteza terrestre “rebota” o se eleva progresivamente debido a la disminución de la presión.
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Los científicos han utilizado tecnologías GPS para medir este crecimiento y han demostrado que la erosión del lecho del río Arun es un factor clave para que la montaña siga aumentando su altura más rápido de lo que la erosión la desgasta.
Aunque algunos geólogos, que no participaron en el estudio, han expresado escepticismo sobre la precisión de los detalles, consideran la teoría plausible. Este estudio destaca la dinámica constante de la superficie terrestre y cómo los procesos naturales, como la erosión y la actividad tectónica, interactúan para moldear las montañas.



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