En el Mes de la Mujer: Avances, retos y estrategias para potenciar el papel de la mujer en las organizaciones
El liderazgo femenino impulsa la innovación y la sostenibilidad en las empresas, pero aún enfrenta desafíos para consolidarse en posiciones estratégicas, señalan especialistas.
Bogotá, 10 de marzo de 2025 – En el marco del mes de la mujer, diversos especialistas destacan los avances significativos que han tenido las mujeres en el ámbito laboral, particularmente en las empresas de América Latina, donde el liderazgo femenino está emergiendo como un motor clave para la innovación, la sostenibilidad y la equidad. Sin embargo, a pesar de estos progresos, aún persisten desafíos que limitan el acceso de las mujeres a posiciones de poder dentro de las organizaciones.
En los últimos años, la participación femenina en el mercado laboral ha mostrado un crecimiento notable en América Latina. Entre 2012 y 2022, la tasa de participación de las mujeres en Centroamérica aumentó del 49% al 51.7%, lo que refleja una tendencia positiva en términos de inclusión laboral y políticas de género. Además, países como Colombia, Panamá y Guatemala han implementado medidas para reducir la brecha salarial y fomentar la presencia femenina en cargos de liderazgo. En Colombia, por ejemplo, la participación de mujeres en juntas directivas alcanzó un 23% en 2024, un aumento respecto al año anterior.
Sandra Matus, directora de Marketing para Panduit LATAM, explica que estas acciones han facilitado el ingreso de más mujeres a posiciones tradicionalmente ocupadas por hombres. «La combinación de políticas gubernamentales y esfuerzos empresariales ha acelerado la paridad de género en el mercado laboral», comenta Matus.
No obstante, la directora señala que persisten barreras que limitan el acceso de las mujeres a posiciones estratégicas. Entre los principales obstáculos están las barreras culturales que dictan que las mujeres asuman mayores responsabilidades domésticas, lo que afecta su disponibilidad para trabajos a tiempo completo y limita su acceso a puestos de mayor responsabilidad. Además, la brecha salarial sigue siendo una realidad, con las mujeres ganando entre un 15% y un 30% menos que los hombres en América Latina por trabajos equivalentes.
Otro reto importante es el acceso limitado de las mujeres a las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). A pesar de que la educación ha mejorado, las mujeres siguen siendo una minoría en estas áreas, lo que restringe su acceso a empleos bien remunerados y con mayor potencial de crecimiento. Además, muchas mujeres están sobrerrepresentadas en sectores tradicionalmente feminizados, como educación y servicios, que suelen tener una menor remuneración comparado con áreas como tecnología y finanzas.
Para reducir estas brechas, Matus sugiere que las empresas adopten estrategias concretas como la implementación de políticas inclusivas, el desarrollo de programas de mentoría y la creación de entornos laborales equitativos. Un ejemplo de ello es Panduit, que ha implementado iniciativas internas como «Panduit LATAM Women’s Network» y «Panduit Empowering Women’s Success». Estos programas están diseñados para promover el crecimiento profesional de las mujeres a través de eventos de socialización, microaprendizaje y coaching cultural.
«Ambos programas han permitido que mujeres dentro de Panduit fortalezcan sus habilidades de liderazgo y expandan sus oportunidades de crecimiento profesional», agrega Matus.
Asimismo, la tecnología emerge como una herramienta fundamental para reducir la brecha de género. Las plataformas de educación en línea brindan a las mujeres acceso a formación en áreas técnicas y de negocios, sin las barreras tradicionales de tiempo y espacio. Además, la automatización de tareas repetitivas a través de la inteligencia artificial permite que las mujeres puedan concentrarse en actividades estratégicas y de liderazgo dentro de sus organizaciones.
Sin embargo, para que estas mejoras sean sostenibles y reales, Matus señala que es necesario acelerar los cambios. «El desafío radica en garantizar que las oportunidades de liderazgo para las mujeres no sean solo una meta a largo plazo, sino una realidad tangible en el presente», concluye.
Finalmente, la directora destaca que las empresas que promueven la diversidad de género en sus equipos de liderazgo suelen obtener mejores resultados financieros. Esto se debe a que una cultura organizacional más equitativa favorece la innovación, la mejora en la toma de decisiones y el fortalecimiento de la responsabilidad social empresarial, elementos clave para el éxito a largo plazo de cualquier organización.
El liderazgo femenino no solo enriquece la diversidad de pensamiento, sino que también está vinculado con un mayor enfoque en la sostenibilidad y la ética empresarial, aspectos esenciales para el desarrollo de las organizaciones en el futuro.
En este Mes de la Mujer, se hace evidente que las estrategias para empoderar a las mujeres en el ámbito profesional son cruciales para lograr una sociedad más justa, equitativa y próspera para todos.



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