Tensión en el Gobierno por posible desabastecimiento de pasaportes
En medio de una creciente crisis diplomática y política, Laura Sarabia presentó su renuncia al cargo de canciller, advirtiendo sobre un inminente riesgo en la continuidad del servicio de expedición de pasaportes en Colombia. La decisión se produjo tras desacuerdos internos con el jefe de gabinete del presidente Gustavo Petro, Alfredo Saade, quien, según Sarabia, estaría tomando decisiones operativas sin tener competencia para ello.
La renuncia de la ahora exministra se suma a un contexto de inestabilidad dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores, donde en menos de un año ya han salido tres altos funcionarios: Álvaro Leyva, Luis Gilberto Murillo (encargado) y ahora Sarabia. Todos los cambios han estado marcados por disputas relacionadas con la contratación del sistema de pasaportes, un servicio que atiende a millones de colombianos tanto dentro como fuera del país.
Sarabia aseguró que Saade ordenó retrasar las citas para la expedición de pasaportes con el objetivo de extender el uso del inventario existente, lo cual, según ella, representa un riesgo inminente de desabastecimiento, ya que el contrato actual con Thomas Greg & Sons vencería en septiembre y no existe aún un acuerdo formal con el nuevo proveedor previsto: la Imprenta Nacional y la Casa de la Moneda de Portugal.
“Lo que está en juego es que a partir de septiembre podríamos quedarnos sin cómo emitir pasaportes. No hay contrato vigente con la Casa de la Moneda de Portugal y tampoco capacidad operativa instalada para asumir la demanda actual”, advirtió Sarabia en una entrevista con la revista Cambio.
La tensión escaló hasta la Presidencia. El pasado 4 de julio, Sarabia sostuvo una reunión privada con el presidente Petro para formalizar su salida del cargo. Fuentes cercanas al Gobierno aseguran que el encuentro se dio en un clima de malestar interno, justo cuando Colombia atraviesa además una difícil situación diplomática con Panamá por la gestión migratoria en el Darién, lo que ha encendido alertas sobre la necesidad de estabilidad en la Cancillería.
Desde la Casa de Nariño, sin embargo, se ha respaldado la estrategia de Saade y se mantiene el objetivo de implementar una producción estatal de pasaportes. El Gobierno sostiene que la nueva alianza con la Imprenta Nacional y el Gobierno de Portugal permitirá mayor soberanía tecnológica y ahorro de recursos, aunque hasta el momento no se ha presentado públicamente un cronograma claro de implementación ni una prueba de capacidad técnica del nuevo modelo.
La Procuraduría General de la Nación ya ha advertido sobre el riesgo jurídico y administrativo que implica la interrupción del servicio. Mientras tanto, miles de ciudadanos continúan enfrentando demoras en las citas, largas filas y escasa información sobre el proceso.
La salida de Sarabia revive la discusión sobre los límites de la influencia del círculo cercano del presidente en decisiones técnicas y operativas del Estado. También deja abierta la pregunta sobre quién asumirá ahora la Cancillería y cómo se garantizará la continuidad de un servicio fundamental para la movilidad internacional de los colombianos.



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