Petro ordenó varios movimientos en el Dapre y el ministro de Salud, es protagonista en este proceso

En la discreta pero poderosa oficina del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), se está gestando una transformación que podría cambiar el curso del gobierno de Gustavo Petro en su recta final. Con la salida de Laura Sarabia hacia la Cancillería, y la llegada de Angie Rodríguez como nueva directora del Dapre, el presidente ha comenzado un proceso de “cirugía política” interna que busca redefinir su círculo de confianza y fortalecer su estrategia de gobierno.

El Dapre, históricamente una de las entidades más influyentes dentro de la Casa de Nariño, es el corazón administrativo del Ejecutivo, desde donde se articulan decisiones clave del Gobierno. La designación de Angie Rodríguez al frente de esta oficina no fue una simple movida burocrática. La joven funcionaria, de apenas 32 años, ha sido una figura en ascenso dentro del petrismo, y su llegada al Dapre marca una apuesta directa del presidente por una nueva generación de liderazgos.

Rodríguez no es una desconocida en el círculo petrista. Antes de asumir la dirección del Dapre, trabajó como asesora de la senadora Clara López y fue parte del equipo cercano del ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, quien ha ganado un nuevo nivel de influencia tras estos movimientos. Jaramillo, uno de los más fieles aliados del presidente, no solo ha sido consultado durante la reestructuración del Dapre, sino que ha sido clave en la conformación del nuevo equipo que lo integra.

Según fuentes cercanas a Palacio, este reordenamiento interno ha tenido como objetivo principal consolidar un bloque de funcionarios leales, con sintonía ideológica y política con el mandatario. Con esta “reingeniería del poder”, Petro busca blindar la toma de decisiones, recuperar control político en medio de las tensiones con algunos sectores del Congreso y afrontar con mayor cohesión la segunda mitad de su mandato.

En este proceso, también han salido figuras que ya no contaban con la misma cercanía ni confianza presidencial. La más notoria es la de Armando Benedetti, exembajador y protagonista de varios escándalos que afectaron la imagen del gobierno. Su salida definitiva del entorno presidencial abrió el camino para una renovación que se ha manejado con bajo perfil, pero con decisiones de alto impacto.

Angie Rodríguez ha comenzado a reestructurar internamente el Dapre, cambiando asesores, ajustando dinámicas de funcionamiento y centralizando la coordinación con los ministerios. Su estilo, descrito como técnico pero firme, ha sido respaldado por figuras como Jaramillo, con quien ha mantenido una relación fluida desde su paso por la cartera de Salud.

Guillermo Jaramillo se convierte así en una de las piezas más influyentes del gobierno. No solo ha liderado una cartera sensible en medio de la reforma a la salud —uno de los pilares del programa de gobierno de Petro— sino que ahora funge como articulador político en las decisiones internas del Ejecutivo. Su cercanía con Petro, forjada desde hace años en escenarios políticos previos, le ha otorgado un margen de maniobra considerable dentro del gabinete.

Con Rodríguez y Jaramillo como nuevos polos de influencia, el presidente Petro redibuja su mapa interno de poder, apostando por un equipo más compacto, disciplinado y alineado con su visión. La inclusión de perfiles jóvenes y de confianza parece ser parte de una estrategia mayor: mantener la gobernabilidad, sortear los obstáculos legislativos y consolidar su legado en medio de una oposición que no da tregua.

Esta renovación interna no solo afecta al Dapre. También se ha evidenciado en otros cambios recientes dentro del gabinete y la administración pública, donde se han promovido cuadros jóvenes, muchos de ellos con experiencia en el movimiento Colombia Humana o en campañas previas del hoy presidente.

Todo indica que Petro quiere terminar su gobierno con un equipo afín, compacto y capaz de ejecutar sin fisuras los objetivos trazados en el Plan Nacional de Desarrollo. La cirugía silenciosa al Dapre es apenas una muestra del rediseño más amplio que se vive en la Casa de Nariño.

Mientras la figura de Rodríguez se consolida y la influencia de Jaramillo crece, queda claro que la segunda etapa del gobierno Petro no será simplemente una continuación de la primera. Es un nuevo comienzo, con otros nombres, otros equilibrios, y una estrategia más clara para enfrentar las complejidades del poder.

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