Petro crítica al Gobierno italiano con inusual mensaje
Este 25 de abril, con motivo del Día de la Liberación de Italia —que conmemora el fin del régimen fascista de Benito Mussolini y la ocupación nazi en 1945—, el presidente Gustavo Petro aprovechó la ocasión para lanzar una dura crítica al actual gobierno italiano y reflexionar, de manera muy particular, sobre temas históricos, políticos y personales.
A través de su cuenta de X, Petro recordó a los partisanos italianos que lucharon contra el fascismo, destacando la diversidad ideológica que los unía: católicos, socialistas, comunistas y anarquistas. Sin embargo, el tono conmemorativo pronto se tornó político. “El gobierno italiano no me invita a nada, porque es de derechas”, afirmó, en contraste con lo que describió como la cercanía y múltiples invitaciones del Papa Francisco, a quien considera su “amigo espiritual”.
El presidente también evocó su paso por Italia durante la pandemia, especialmente su hospitalización en Florencia, donde aseguró haber estado cerca de la muerte. En un paralelismo cargado de simbolismo, comparó la conservación del hospital Santa Maria Nuova con la situación del San Juan de Dios en Bogotá, cuya demolición ha sido motivo de controversia: “A nadie en Italia se le ocurriría dinamitarlo… como sí ocurre en Bogotá”, criticó.
Lo más polémico del mensaje
El mensaje incluyó referencias a figuras como Antonio Gramsci, Antonio Negri y Nino Rota, mezclando cultura, política y poesía. Petro incluso abordó su herencia italiana, mencionando un supuesto título nobiliario perdido de su familia, aunque aclaró que “menos mal que se perdió, no sirve para nada”.
La parte más polémica del texto llegó al cierre, cuando el presidente acusó a sectores del pueblo italiano de haber traicionado los ideales antifascistas: “No voy a morir a Italia. Sus viejos vendieron, en medio de tanta riqueza y arte, la libertad, y se entregaron a los camisa negra”, escribió, acompañado de canciones emblemáticas como Bella Ciao y Brucia la Terra.
El mensaje fue interpretado como un llamado a la resistencia frente al avance de la ultraderecha en Europa, pero también como un reproche directo y sin precedentes de un jefe de Estado latinoamericano a un gobierno europeo. La publicación, por su tono emocional y su mezcla de referencias, generó reacciones divididas en redes sociales, desde quienes lo vieron como un homenaje poético, hasta quienes lo consideraron una intervención política inapropiada en asuntos internos de otro país.
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