Petro anuncia Consejo de Ministros para hablar de seguridad
El presidente Gustavo Petro convocó una alocución presidencial y un consejo de ministros para este lunes 5 de mayo, en respuesta al recrudecimiento de la violencia contra la Fuerza Pública en distintas regiones del país. En lo corrido del año, al menos 23 uniformados han sido asesinados en el marco del denominado “plan pistola”, estrategia atribuida al Clan del Golfo. La intervención del mandatario se convierte en un momento clave para medir la coherencia entre su discurso de paz total y los resultados concretos en materia de seguridad
En su mensaje previo, Petro prometió un balance “real” sobre las políticas de seguridad, incluidos sus éxitos y fracasos. La expectativa es alta, especialmente porque varios sectores —incluidos algunos aliados del gobierno— han cuestionado la eficacia del enfoque negociador frente a organizaciones que continúan asesinando militares y policías. A esto se suma la reciente admisión del ministro del Interior, Armando Benedetti, quien reconoció que la paz total “no ha salido bien”, aumentando la presión política sobre el Ejecutivo.
¿Medidas desesperadas?
La oposición, por su parte, ha aprovechado la crisis para insistir en el fracaso de las negociaciones con grupos armados y en la necesidad de retomar una política de seguridad más ofensiva. Desde el Centro Democrático y otros sectores de derecha, se acusa a Petro de haber debilitado el aparato de seguridad del Estado con su retórica ambigua y sus concesiones prematuras. También se han intensificado las críticas por la presencia de símbolos del M-19 en actos oficiales, lo que muchos interpretan como una provocación innecesaria en un clima ya polarizado.
A nivel institucional, el Ministerio de Defensa ha anunciado medidas como recompensas de hasta 200 millones de pesos por información que permita frenar los atentados. Sin embargo, estos anuncios contrastan con la realidad en terreno: hostigamientos en Antioquia, atentados en el Cesar y ataques sicariales en ciudades intermedias como Cúcuta. Todo esto mientras el principal cabecilla del Clan del Golfo, alias “Chiquito Malo”, sigue eludiendo la acción de la justicia, consolidando su poder con una estructura de más de 6.000 hombres.
La alocución de este lunes será, entonces, más que un parte de seguridad: será una prueba política para Petro. Si no logra transmitir firmeza y dirección, podría profundizar la desconfianza ciudadana en su capacidad de gobernar en contextos de violencia. Si, por el contrario, presenta medidas claras y contundentes, el presidente podría recuperar parte del capital político erosionado por la inseguridad. La paz total, más que una promesa, está en juego como una bandera de gobierno cuya viabilidad depende de hechos, no de discursos.
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