Pesar en el petrismo y sectores del Gobierno por la muerte de Miguel Uribe Turbay: llamado unánime a rechazar la violencia
La muerte del senador y precandidato presidencial del Centro Democrático, Miguel Uribe Turbay, en la madrugada de este lunes 11 de agosto, ha generado conmoción en todo el espectro político. Uribe, de 39 años, falleció en la Fundación Santa Fe de Bogotá, donde permaneció más de dos meses hospitalizado tras recibir tres disparos —dos en la cabeza y uno en la pierna izquierda— en un acto político en la localidad de Fontibón el pasado 7 de junio.
Aunque su estado llegó a mostrar leves signos de mejoría, el pasado sábado sufrió una hemorragia en el sistema nervioso que agravó de forma irreversible su salud. Su fallecimiento, ocurrido a la 1:56 de la madrugada, fue confirmado por su esposa, María Claudia Tarazona.
Voces de condolencia desde el Gobierno y el Pacto Histórico
El impacto de su muerte trascendió las fronteras ideológicas. La vicepresidenta Francia Márquez lamentó profundamente la pérdida y llamó a la unidad nacional contra la violencia:
“Hoy es un día triste para el país. La democracia no se construye con balas ni con sangre, sino con respeto y diálogo, reconociendo nuestras diferencias”, afirmó, instando al pueblo colombiano a “rechazar todo acto violento que nos arrebate la vida y la esperanza”.
La excanciller Laura Sarabia expresó en redes sociales que “la violencia no puede ni debe tener la última palabra” y que el legado de Uribe debe inspirar a construir un país donde la paz sea más fuerte que el odio. Por su parte, el senador del Pacto Histórico, Wilson Arias, y el precandidato Gustavo Bolívar condenaron el crimen, este último recordando que Uribe es el sexto aspirante presidencial asesinado en Colombia desde 1986.
La primera dama, Verónica Alcocer, destacó que “ninguna idea, lucha o diferencia justifica la violencia” y abogó por que la muerte del senador impulse una reconciliación nacional.
Incluso figuras que en vida estuvieron en orillas políticas opuestas, como el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, resaltaron su compromiso: “El país pierde a un aguerrido defensor de sus ideas y a un ciudadano dedicado al servicio público”.
El asesinato de Uribe Turbay reabre el debate sobre la seguridad de los líderes políticos en Colombia y deja un llamado unánime de rechazo a la violencia en medio del clima electoral rumbo a las presidenciales de 2026.
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