Nuevo colapso eléctrico sume a La Habana en la oscuridad

La madrugada del miércoles volvió a poner en evidencia la profunda crisis energética que atraviesa Cuba, cuando un colapso parcial de la red eléctrica dejó sin luz a La Habana y gran parte del occidente del país.

Según reportes de medios estatales y testigos presenciales, la falla afectó desde Pinar del Río hasta Cienfuegos, una vasta región que quedó completamente a oscuras durante horas. El periodista estatal Lázaro Manuel Alonso confirmó en redes sociales que la desconexión del sistema eléctrico de la parte occidental estaba en investigación por parte de la Unión Eléctrica, mientras mostraba imágenes de la icónica avenida 23 del Vedado completamente apagada.

El impacto del apagón se sintió especialmente en la capital, donde solo hospitales y algunos hoteles turísticos contaban con suministro, según relataron vecinos. Aunque los cortes eléctricos se han convertido en parte de la vida cotidiana en la isla, este nuevo evento ocurre en un contexto de apagones diarios prolongados, que en algunas zonas llegan a durar 20 horas o más. Incluso La Habana, históricamente más protegida de estas afectaciones, enfrenta ahora interrupciones de hasta 10 horas diarias.

La crisis tiene raíces profundas. Las centrales eléctricas cubanas, mayoritariamente basadas en petróleo y con una infraestructura obsoleta, han tenido dificultades crecientes para sostener la demanda. A esto se suma una fuerte caída en las importaciones de combustible, especialmente desde Venezuela, Rusia y México, proveedores claves cuyos envíos disminuyeron significativamente durante el último año. Según datos citados por Reuters, las importaciones de crudo y derivados se redujeron más de un tercio en los primeros diez meses de 2025 respecto al mismo periodo de 2024.

El Gobierno cubano atribuye la gravedad de la situación a la escasez de combustible, el deterioro de la infraestructura y los daños provocados por el huracán Melissa, además del impacto de las sanciones estadounidenses, que dificultan el acceso a financiamiento y repuestos. Sin embargo, la combinación de la crisis económica interna y la dependencia de aliados externos ha dejado al país en una posición especialmente vulnerable.

Mientras el sistema eléctrico intenta recuperarse, millones de cubanos enfrentan una realidad cada vez más precaria, marcada por la incertidumbre y la rutina de vivir entre apagones interminables.

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