NASA detecta a tres agujeros negros devorando estrellas gigantes
Un nuevo hallazgo astronómico ha captado la atención de la comunidad científica internacional: la NASA, en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA), ha registrado por primera vez con gran precisión tres eventos en los que agujeros negros supermasivos destruyen estrellas gigantes. Las observaciones se realizaron utilizando el telescopio espacial James Webb, una herramienta que ha permitido profundizar en fenómenos del universo antes imposibles de estudiar con tanto detalle.
Estos tres eventos, conocidos técnicamente como “transitorios nucleares extremos”, ocurren cuando una estrella, en su trayectoria, se acerca demasiado al núcleo galáctico, donde suelen encontrarse agujeros negros inactivos. La gravedad extrema del agujero negro destroza la estrella, cuyos restos son absorbidos lentamente mientras se emite una gigantesca cantidad de energía.
Lo más impresionante de estas observaciones es la intensidad del brillo generado por la destrucción estelar. En cada caso, el estallido de energía fue tan poderoso que superó la luminosidad de la galaxia entera a la que pertenecía la estrella. Estos destellos duran semanas o incluso meses, y representan una oportunidad única para estudiar agujeros negros que normalmente permanecen invisibles, ya que no emiten luz propia.
La mayoría de estos fenómenos eran difíciles de detectar hasta ahora, ya que los agujeros negros que no se alimentan de materia circundante permanecen completamente oscuros. Sin embargo, cuando una estrella cae en su radio de acción, la violencia del encuentro provoca una explosión de radiación que puede ser captada con instrumentos como el telescopio James Webb, especialmente en longitudes de onda infrarrojas.
Este descubrimiento no solo evidencia la potencia destructiva de los agujeros negros, sino que también proporciona pistas sobre su comportamiento, evolución y papel en la formación de galaxias. Los datos fueron publicados en la revista científica Science Advances, y los expertos aseguran que este tipo de eventos podrían ser más comunes de lo que se pensaba, aunque sólo ahora estamos empezando a verlos.



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