Más que cumplir la norma, se trata de construir mejor
Columna de opinión realizada por Roger Buendía, Gerente Técnico de Knauf Colombia. Esta reflexión es independiente del contenido editorial de Revista Poder.
En las ciudades, el ruido es parte del paisaje. Pero eso no significa que debamos acostumbrarnos a él. Hoy sabemos que el ruido constante afecta la salud, la productividad y el bienestar. La Organización Mundial de la Salud lo ubica como el segundo factor ambiental más dañino, después de la contaminación del aire.
En Europa, más de 12.000 personas mueren al año por enfermedades relacionadas con la exposición prolongada al ruido.
En Colombia, contamos con normas claras: la Ley 1801 de 2016 y la Resolución 0627 de 2006 establecen límites sonoros específicos, como los 45 decibeles permitidos en zonas residenciales durante la noche. Además, la Ley 2450 de 2025, conocida como la “ley contra el ruido”, estableció lineamientos y responsabilidades para garantizar el confort acústico en las edificaciones, una exigencia que entrará en vigor en abril de 2026.
Pero, aunque tengamos la regulación, muchas ciudades siguen expuestas a niveles superiores. ¿El problema? La forma en que construimos.
El ruido no se controla solo con sanciones: se previene desde el diseño y la arquitectura. Y eso exige modernizar nuestros sistemas constructivos. En países como Alemania, Chile o España, el aislamiento acústico es parte del estándar.
En Colombia, también podemos hacerlo si adoptamos tecnologías que ya han demostrado su efectividad.
La construcción en seco ha demostrado ser una de esas soluciones. Un muro con placas de yeso y lana mineral puede reducir la transmisión de sonido hasta en 63 decibeles, lo que equivale a espacios hasta un 57% más silenciosos que los tradicionales, sin afectar el área privada del inmueble. Además, permite construcciones más rápidas, limpias y sostenibles.
Hoy más que nunca, construir bien no es solo una decisión técnica, es una responsabilidad urbana. Desde nuestra experiencia en Knauf podemos afirmar que con el diseño y la construcción se pueden mejoran la vida de las personas: hogares donde se pueda descansar, hospitales donde el silencio sea parte del tratamiento, o colegios donde se pueda aprender sin interferencias, por mencionar algunos ejemplos.
La normativa es un paso necesario. Pero si queremos que se traduzca en calidad de vida, hay que ir más allá del papel. Hay que construir con visión de futuro.
Sigue leyendo más noticias en Revista Poder
Si quieres ver videos acerca de este tema, entra a nuestro canal de YouTube



Publicar comentario