La primera colaboración de Morat y Camilo Echeverry
Después de años de amistad, caminos paralelos y una admiración mutua que se ha mantenido desde la juventud, finalmente se concreta una de las colaboraciones más esperadas del pop latino. La banda bogotana Morat y el cantautor Camilo se unen en Me toca a mí, una canción cargada de emoción, nostalgia y la fuerza sonora de los noventa, que ya empieza a resonar con fuerza entre sus seguidores.
Aunque para muchos esta colaboración pueda parecer una estrategia comercial acertada, para los protagonistas es, en realidad, un proyecto que venían soñando desde hace más de una década. “La historia con Camilo viene desde que éramos unos pelados de 17, 18 años”, recuerda Juan Pablo Isaza, uno de los integrantes de Morat, durante una reciente visita a Medellín. “Nos graduamos del colegio y entramos a estudiar música en una academia donde, casualmente, también estaba Camilo. En ese momento él ya venía con un recorrido importante, había pasado por realities y tenía cierta trayectoria. Nosotros apenas estábamos arrancando con la banda, pero desde el primer momento nos impresionó. Decíamos: ‘este man es buenísimo’… y cada vez lo respetamos más”.
La admiración fue mutua, pero los tiempos no coincidieron hasta ahora. Me toca a mí llega como resultado de ese vínculo que fue creciendo en la intimidad del respeto artístico, y se convierte en una pieza cargada de sentimientos universales. Con una estructura pop/rock que recuerda el sonido de bandas de los años noventa —una década que marcó a Morat profundamente—, la canción se adentra en la compleja frontera entre la amistad y el amor no correspondido.
“La letra retrata el conflicto interno de alguien que debe callar sus sentimientos por no poner en riesgo una amistad. Ese dolor de ver a la persona que amas en brazos de alguien más, mientras tú finges estar bien”, explican los integrantes de la banda. La historia, relatada con una sinceridad punzante, viene acompañada de guitarras potentes, armonías melancólicas y un coro que, sin duda, se quedará en la cabeza del público.
Desde el inicio, Morat supo que Camilo era la voz indicada para esta historia. “Cuando estábamos componiendo la canción, pensamos de inmediato en él. Sabíamos que lo que tocara iba a tener un sello muy personal y poderoso. Y así fue: le dimos total libertad creativa y conectó de una forma muy profunda con el mensaje”, cuentan los integrantes.
Camilo, fiel a su estilo, no solo interpretó la canción: la hizo suya. En esta ocasión, el artista se adentra en un universo sonoro más cercano al de las bandas ochenteras, un terreno que Morat ha estado explorando y rescatando con cada vez más fuerza. “Nos emociona mucho que Camilo se haya montado en este viaje. Nos encanta el sonido de banda, más orgánico, más retro, y él no solo lo entendió, sino que se sumergió por completo en él”, añadió Isaza.
Me toca a mí se convierte así en una de las piezas centrales del nuevo disco que Morat prepara, un trabajo discográfico que promete marcar un antes y un después en su carrera. “Es el álbum en el que menos concesiones hemos hecho”, aseguró Simón Vargas, bajista del grupo. La canción compartirá espacio con Cuarto de hotel, el tema que hicieron para la película española El secreto del orfebre, y que también será parte de este nuevo capítulo musical.
Con esta colaboración, Morat y Camilo no solo celebran una amistad larga y genuina, sino que también consolidan sus lugares como referentes indiscutibles del pop latino actual. Y aunque el éxito los ha llevado por caminos distintos, Me toca a mí demuestra que, al final, el talento y la historia compartida siempre encuentran la forma de encontrarse.



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