La Minga Indígena se mantiene en la Universidad Nacional sin fecha de salida: exigen cumplimiento de acuerdos al Gobierno

La Universidad Nacional en Bogotá se ha convertido en el principal punto de concentración de la Minga Indígena, que reúne a más de 11.000 personas provenientes de diversos pueblos del país.

Aunque inicialmente se contemplaba que la estadía se extendería hasta el 2 de mayo, las comunidades han confirmado que permanecerán en el campus indefinidamente, hasta que el Gobierno avance en el cumplimiento de ocho compromisos previamente acordados.

Dwirunney Torres, vocero de la Confederación Indígena Tayrona, fue claro: “No tenemos una fecha de retiro. Todo depende del avance de los compromisos del gobierno encabezado por el presidente Gustavo Petro”.

Pese a que existe disposición para respaldar algunas reformas, como la consulta popular promovida por el Ejecutivo, la movilización responde principalmente a demandas históricas como la administración autónoma de tierras, el fortalecimiento de sistemas propios de salud y educación, y la participación activa en los procesos de paz con enfoque territorial.

El martes, voceros indígenas entregaron un pliego de exigencias ante el Ministerio de Educación y la Agencia Nacional de Tierras. En paralelo, la presencia de la Minga en la Universidad ha generado afectaciones parciales en la operación académica.

La vicerrectora de la sede Bogotá, Carolina Jiménez, en diálogo con La W, confirmó que cerca del 30% de las actividades han tenido que adaptarse, sin que se haya suspendido completamente el calendario. “Las facultades han recurrido a la virtualidad cuando ha sido necesario. Esta no es una toma, sino una respuesta humanitaria ante la falta de preparación de las autoridades”, afirmó.

Desde la institución académica se ha reiterado que no están en capacidad de albergar a la movilización de forma permanente, por lo que hacen un llamado urgente al Gobierno y al Distrito para que habiliten espacios adecuados. El ministro de Educación, Daniel Rojas, reconoció que, si no hay avances sustanciales en los diálogos, la permanencia de las comunidades podría prolongarse más allá del 2 de mayo.

La movilización indígena se cruza con las marchas del Día del Trabajo convocadas por el Gobierno Nacional, a las que se espera que se sumen entre 15.000 y 20.000 personas.

Sin embargo, las organizaciones indígenas insisten: su presencia en Bogotá no es solo de respaldo, sino de exigencia. “Defender nuestros derechos es defender la vida, los territorios y la gran selva de la Amazonía”, declaró una de las organizaciones presentes. La situación se convierte en un nuevo reto logístico y político para el Gobierno Petro en su intento de mantener el respaldo de sectores clave del movimiento social.

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