La ausencia de Laura Sarabia en la marcha del primero de mayo

La movilización del 1° de mayo convocada por el presidente Gustavo Petro no solo fue un evento de conmemoración del Día del Trabajo, sino también una vitrina política que puso en evidencia las tensiones internas dentro del Gobierno. Mientras el mandatario marchaba rodeado de sus ministros más cercanos y figuras clave del Congreso, la gran ausente fue Laura Sarabia, actual canciller y antes una de sus más estrechas colaboradoras. La escena deja ver una transformación en el mapa de poder del gabinete y lanza señales sobre la recomposición de las lealtades en el Ejecutivo.

La razón de la marcha

Petro utilizó el evento para formalizar la radicación de una consulta popular ante el Congreso, con el objetivo de impulsar las reformas que han sido bloqueadas legislativamente, en especial la laboral. En este contexto, su discurso desde la tarima en la Plaza de Bolívar incluyó fuertes críticas a sectores políticos y a lo que denominó un “bloqueo institucional”. La exhibición de la espada de Bolívar al final del acto terminó por consolidar el mensaje simbólico de lucha y soberanía que quiso proyectar el presidente ante sus bases.

Sin embargo, la ausencia de Sarabia, quien hasta hace poco caminaba al lado derecho de Petro en cada acto público, no pasó desapercibida. A pesar de no estar presente en la tarima, la canciller publicó un mensaje en X en el que respaldó la consulta y defendió el liderazgo del presidente. La publicación fue interpretada como un gesto de lealtad, aunque también como un intento de mantenerse en el radar político mientras las señales desde Palacio apuntan a un distanciamiento definitivo.

Mensaje escrito por Laura Sarabia en la red social X

Tensiones internas en el gabinete

El silencio del presidente frente a la creciente disputa entre Sarabia y el ministro del Interior, Armando Benedetti —quien sí estuvo al frente de la marcha— también alimenta las versiones de que la salida de la canciller podría estar cerca. A esto se suma su desplazamiento en los Consejos de Ministros y la poca participación en reuniones de alto nivel. El gesto simbólico de su ausencia refuerza la percepción de que ya no forma parte del círculo íntimo de poder.

Lo que quedó claro con la jornada del Día del Trabajo es que, además de intentar posicionar la consulta como una herramienta de cambio, Petro aprovecha cada evento masivo para reorganizar sus fichas políticas y medir apoyos dentro y fuera del Gobierno. El futuro de Laura Sarabia parece pender de un hilo, mientras figuras como Angie Lizeth Rodríguez empiezan a ocupar su espacio con rapidez. En medio de movilizaciones y discursos, el Ejecutivo se reconfigura ante los ojos del país.

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