Grooming: una amenaza que afecta de forma particular a niñas y adolescentes.
El grooming es una forma de violencia digital en la que un adulto busca ganarse la confianza de un menor para manipularlo y explotarlo.
Aunque todos los niños están en riesgo, las niñas y adolescentes suelen ser las más vulnerables, pues enfrentan presiones sociales relacionadas con su cuerpo, la aceptación y la búsqueda de validación en línea.
Estas dinámicas refuerzan las relaciones de poder desiguales, donde el agresor manipula emociones y reduce la capacidad de reacción de la víctima. El peligro no se limita al contacto inicial: se trata de un proceso que puede derivar en violencia psicológica, sexual y social, dejando huellas profundas.
Hablar de grooming es también reconocer que proteger a las niñas implica educarlas en entornos digitales seguros, pero sobre todo cuestionar las estructuras que normalizan la desigualdad de género desde edades tempranas.
Este fenómeno se sostiene en las relaciones de poder desiguales, donde el adulto utiliza la manipulación psicológica, el chantaje o la seducción para someter a la víctima. A menudo, las niñas no reconocen el peligro al inicio, porque el agresor se presenta como alguien confiable, incluso como un supuesto “amigo” o figura protectora. Una vez que logra establecer esa falsa confianza, inicia un ciclo de control que puede dejar consecuencias emocionales, sociales y físicas difíciles de reparar.
El riesgo no se limita a lo digital: el grooming puede trasladarse a la vida real, generando violencia sexual directa. Más allá de la conexión en línea, el problema está en cómo la sociedad sigue reproduciendo estereotipos que hacen que las niñas crezcan creyendo que deben complacer, callar o confiar ciegamente en figuras de autoridad.
Por eso, hablar de grooming es también hablar de igualdad de género y empoderamiento. No basta con educar a niñas y adolescentes sobre seguridad digital: es necesario cuestionar los sistemas que perpetúan el silencio, la normalización de la violencia y la falta de credibilidad hacia sus voces. Protegerlas es tarea colectiva y urgente, porque el espacio digital es hoy una extensión de la vida cotidiana.
Sigue leyendo más noticias en Revista Poder
Si quieres conocer más de Revista Poder, visita nuestro canal de YouTube



Publicar comentario