Europa enfrenta temperaturas extremas

El mes de junio ha dejado temperaturas sin precedentes en varias regiones del oeste y suroeste de Europa. La Organización Meteorológica Mundial advierte que julio, el mes más caluroso del año en el hemisferio norte, apenas comienza, el calor extremo ya está golpeando con fuerza a todo el continente.

En España, toda la península permanece bajo aviso por temperaturas extremas, con once comunidades en nivel naranja. Se esperan máximas de entre 37 y 43 grados, en un episodio que se prolongará al menos hasta el 5 de julio.

La ola de calor que azota Europa no solo está dejando temperaturas récord y alertas en varios países, sino también un creciente número de tragedias humanas. En España, Italia y otras regiones del continente ya se han reportado muertes vinculadas al calor extremo, como la de un niño en Tarragona, un obrero en Emilia Romaña y un barrendero en Barcelona cuyo caso aún se investiga.

En Francia, el calor ha alcanzado los 41 grados en algunas zonas. Dieciséis departamentos, incluida la región de París, están en alerta roja por «canícula extrema», y otros 68 en nivel naranja. La situación ha llevado al cierre parcial o total de más de 1.300 escuelas y al cierre del tercer nivel de la Torre Eiffel por seguridad.

Italia ha tomado medidas sin precedentes para proteger a los trabajadores: se ha prohibido el trabajo al aire libre entre las 12:30 y las 16:00 horas en varias regiones, incluida Roma, después de la muerte de un obrero en Emilia Romaña. Las temperaturas oscilan entre los 36 y 40 grados.

En Alemania, las autoridades han emitido alertas por calor extremo en el oeste y suroeste, con termómetros que alcanzan los 38 grados, y prevén fuertes tormentas posteriores. En el Reino Unido, gran parte de Inglaterra está bajo «alerta ámbar», aunque se espera un leve descenso térmico a partir del miércoles.

Además del calor, los incendios forestales y las tormentas están agravando la situación. En Turquía, más de 50.000 personas han sido evacuadas y varias provincias luchan contra múltiples focos activos. En Austria, la combinación de calor y tormentas ha provocado deslizamientos de tierra en los Alpes tiroleses. En Portugal, los distritos fronterizos con España están en nivel de «peligro máximo» por riesgo de incendios.

El impacto también se siente en la fauna. En la República Checa, casi todos los peces del lago Modlanska han muerto por la falta de oxígeno, en un episodio atribuido directamente a las altas temperaturas.

Según Samantha Burgess, del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas, “la actual ola de calor está exponiendo a millones de europeos a un fuerte estrés térmico”. Burgess advierte que estas temperaturas, más comunes en julio o agosto, “suelen darse solo unas pocas veces por verano”.

La Organización Meteorológica Mundial recuerda que el cambio climático, impulsado por la acción humana, está detrás del aumento de frecuencia e intensidad de estos episodios. Más de dos tercios de las olas de calor más severas en Europa desde 1950 han ocurrido desde el año 2000.

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