Gobierno plantea reordenar el mapa de EPS: ¿hacia un nuevo modelo de salud?

El Gobierno nacional presentó esta semana una serie de propuestas que podrían transformar de manera significativa la forma en que funcionan las Entidades Promotoras de Salud (EPS) en el país. Se trata de un paquete de nueve decretos que buscan reorganizar el mapa territorial de estas entidades, fortalecer el control estatal sobre los recursos del sistema y redefinir la forma en que se financia la atención en salud.

Según el Ejecutivo, la medida responde a la necesidad de corregir deficiencias históricas en la cobertura y el manejo de los recursos, al tiempo que se prepara el terreno para un modelo que garantice mayor equidad y sostenibilidad.

Menos EPS por departamento

Uno de los puntos centrales de la propuesta es la reducción en el número de EPS que operan en cada territorio. La idea del Gobierno es que la presencia de estas entidades esté condicionada a su capacidad operativa, financiera y administrativa, de manera que no se repitan casos de entidades sin músculo suficiente para responder a las necesidades de la población.

Esto implicaría que varios departamentos pasen de tener múltiples EPS a contar solo con una o dos, dependiendo de su población y la cobertura que se pueda garantizar.

El Estado como mayor regulador financiero

Otro cambio clave tiene que ver con la intermediación financiera. Hoy, las EPS cumplen el papel de recibir los recursos de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) y distribuirlos a las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS). Con los nuevos decretos, el Gobierno busca que esa intermediación sea más limitada y que el Estado tenga mayor control directo sobre el flujo de recursos.

Esto incluiría la posibilidad de que el Ministerio de Salud y la ADRES asuman competencias más fuertes en la definición de tarifas, la fijación de la UPC y la priorización de tecnologías sanitarias.

Impacto en hospitales públicos

La reorganización también apunta a fortalecer la red hospitalaria pública, con énfasis en la creación de nodos institucionales regionales. En este escenario, los hospitales tendrían un papel más protagónico en la atención, al tiempo que se reduciría la dependencia de intermediarios privados.

Expertos advierten, sin embargo, que este cambio debe acompañarse de inversiones sustanciales en infraestructura, talento humano y tecnología para que no se traduzca en una sobrecarga del sistema público.

Reacciones encontradas

Las propuestas han generado debate entre diferentes sectores. Para algunos analistas, como el exministro de Salud Alejandro Gaviria, el rumbo que plantea el Gobierno parece irreversible, pero el desafío está en garantizar que la reorganización no sacrifique calidad ni acceso.

“El problema no es solo quién maneja la plata, sino cómo se organiza la atención. Si el cambio no se articula con hospitales, regiones y comunidades, el riesgo es que se creen cuellos de botella y se afecte al usuario final”, señaló Gaviria.

Por su parte, asociaciones de pacientes han mostrado preocupación frente a la posibilidad de que haya menos EPS operando en cada región, lo que podría limitar la libertad de elección de los usuarios. Sin embargo, también reconocen que un sistema con mayor control estatal podría traducirse en un mejor uso de los recursos públicos.

¿Un nuevo modelo de salud?

Aunque los decretos no representan aún la reforma integral que el Gobierno ha intentado tramitar en el Congreso, sí marcan un paso importante hacia un modelo en el que el Estado asuma un rol más activo en la gestión de la salud.

Para algunos observadores, esta podría ser la antesala de un sistema más centralizado, mientras que para otros se trata de una corrección necesaria para enfrentar problemas de fragmentación, deudas y desigualdades que se han agravado en los últimos años.

Lo cierto es que, de avanzar las medidas, los colombianos podrían experimentar cambios en la forma en que acceden a los servicios de salud, en la disponibilidad de EPS en sus departamentos y en la relación con hospitales y clínicas.

El debate apenas comienza y, como suele ocurrir con los temas de salud, la discusión estará marcada por el pulso político, la resistencia de algunos actores del sector y la expectativa ciudadana frente a un sistema que, pese a sus logros, arrastra deficiencias que afectan la vida diaria de millones de personas.

Sigue leyendo más noticias en Revista Poder

Si quieres conocer más de Revista Poder, visita nuestro canal de  YouTube

Publicar comentario