Transformando la ciencia desde la inclusión: Mujer, profesión y discapacidad
Durante décadas, la participación de las mujeres en la ciencia estuvo marcada por la invisibilidad, si bien hoy en día su presencia es cada vez más reconocida, aún existen barreras profundas que limitan su plena inclusión. Estas dificultades se agudizan cuando, además de ser mujer en un campo históricamente dominado por hombres, se suma una condición de discapacidad. Sin embargo, historias como la de Daniela Corrales Benedetti, Microbióloga por la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá y doctora en Biotecnología por la Universidad Politécnica de Valencia(España), demuestran que la ciencia necesita todas las voces para avanzar.
No basta con que las personas con discapacidad sean vistas únicamente como sujetos de estudio en la ciencia, es imprescindible que hagan parte activa de los equipos de investigación, aportando desde su conocimiento, experiencia y visión del mundo. La ciencia gana cuando integra perspectivas diversas, porque permite construir soluciones más amplias, humanas y sostenibles para los retos sociales y tecnológicos.
En el mundo de la ciencia, las mujeres todavía enfrentan enormes brechas de representación y reconocimiento. Y cuando a ese escenario se suma una condición de discapacidad, el camino suele ser aún más complejo: menos oportunidades, múltiples prejuicios y barreras estructurales que van desde la accesibilidad física hasta la subestimación de sus capacidades. Sin embargo, también emergen historias de resiliencia que cuestionan los límites impuestos por la sociedad y demuestran que el talento y la pasión por la investigación trascienden cualquier etiqueta.
La Dra. Daniela actualmente se desempeña como investigadora en un laboratorio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en la ciudad de Valencia en España; durante su doctorado participó en actividades de divulgación científica que despertaron en ella una vocación de comunicar la ciencia de forma clara y cercana. En sus propias palabras comenta que, “estas experiencias me permitieron comprender la importancia de acercar el conocimiento a la sociedad y derribar barreras que lo alejan de la vida cotidiana”.
Además, como persona con una discapacidad física, Osteogénesis Imperfecta, también conocida como niños con hueso de cristal, ha encontrado en la divulgación una oportunidad valiosa para visibilizar su trabajo y demostrar que la ciencia puede llegar a ser un espacio diverso e inclusivo.
La UNESCO estima que solo el 33% de los investigadores en el mundo son mujeres, una cifra que evidencia la desigualdad persistente. Cuando se analizan datos sobre discapacidad, el panorama es aún más preocupante: la ONU advierte que las mujeres con discapacidad tienen menos acceso a educación superior y, por lo tanto, a carreras científicas. Este triple reto, género, ciencia y discapacidad, pone en evidencia la urgencia de generar políticas de inclusión real dentro de la academia y los centros de investigación.
Casos como el de la Dra. Daniela demuestra que la investigación no se mide por limitaciones físicas, sino por la capacidad intelectual, la creatividad y la pasión por el conocimiento. La presencia de mujeres con discapacidad en laboratorios, universidades y proyectos tecnológicos no solo es un avance en equidad, sino una oportunidad para enriquecer las perspectivas científicas.
Aún existe la idea equivocada de que una discapacidad es un impedimento para ejercer cargos de alta responsabilidad o para liderar proyectos científicos, romper con ese paradigma es esencial. Cada mujer con discapacidad que logra destacarse en la ciencia se convierte en un referente que inspira a otras personas a creer en su propio potencial.
Mostrar estos ejemplos es vital para que quienes dudan de sí mismos comprendan que la capacidad intelectual y el compromiso superan cualquier limitación física, tal como lo mencionó ella en la entrevista, “me hubiese gustado tener un ejemplo más allá de mi hermano, con el que también comparto esta discapacidad y que lo considero mi otra muleta, porque es mi más grande apoyo”, además de esto invita a todas las personas que se encuentran en una condición similar a la de ella, en especial a las mujeres a que “sigan su corazón y sus sueños… yo siempre he hecho lo que me ha dicho mi corazón y me ha traído hasta acá donde estoy hoy”
Ampliar la participación de personas con discapacidad no debe limitarse al campo científico, es necesario abrir espacios en todas las áreas sociales, culturales y políticas. La inclusión debe entenderse como un derecho y no como una concesión. Cada vez que se incorpora a una persona con discapacidad en un espacio de toma de decisiones, se rompe una cadena de exclusión histórica y se demuestra que la diversidad fortalece la sociedad.
El testimonio de la Dra. Daniela Corrales Benedetti inspira no solo a otras mujeres con discapacidad que sueñan con ser científicas, sino también a la sociedad en general. Su camino es prueba de que la ciencia requiere compromiso, pero también condiciones de equidad para garantizar que el talento no se pierda por falta de oportunidades.
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