Comunidades del Chocó exigen educación digna y urgente

La comunidad de Corriente Palo, en el Litoral del San Juan (Chocó), enfrenta una crisis educativa que retrata el abandono estatal en los territorios olvidados. Desde hace más de ocho meses, los niños no cuentan con un solo docente.

En su lugar, una madre comunitaria, sin recursos ni infraestructura, sostiene con esfuerzo la educación y el cuidado de menores en una casa prestada, deteriorada y sin servicios básicos.

Con voz entrecortada, esta lideresa local relata las carencias: “No tengo baño, los niños usan basenilla y boto los residuos al río”. Aun así, improvisa clases, organiza la alimentación y procura un espacio de protección en medio de múltiples riesgos. Los padres de familia denuncian que no es la primera vez que ocurre: “Llevamos más de cuatro años con promesas incumplidas. Nuestros hijos pierden tiempo valioso y cuando intentamos inscribirlos en escuelas de la ciudad, los rechazan por la edad”.

La falta de maestros no solo afecta el derecho fundamental a la educación, sino que aumenta la vulnerabilidad de los menores ante el reclutamiento forzado, la deserción y la violencia en una zona marcada por el conflicto armado.

Desde el Litoral del San Juan, la comunidad exige al Ministerio de Educación una solución inmediata. No piden favores: reclaman sus derechos. Al menos dos docentes serían suficientes para garantizar la educación básica. La escuela es la puerta de entrada a la transformación social y no puede seguir siendo un lujo en el Chocó.

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