Buenaventura en crisis: enfrentamientos entre bandas criminales deja 50 muertos, cierre de colegios y comercios

La violencia ha vuelto a tomarse las calles de Buenaventura. En lo que va del año, la ciudad ha registrado al menos 50 homicidios, con marzo consolidándose como el mes más violento de los últimos dos años, al registrar 20 asesinatos. Las disputas entre bandas criminales, especialmente entre Los Shottas y Los Espartanos, han desbordado la seguridad en este estratégico puerto del Pacífico colombiano, provocando un clima de miedo, desplazamiento forzado, cierres de comercios y suspensión de actividades educativas.

El recrudecimiento de la violencia coincide con la ruptura de una tregua de 19 meses que había sido pactada entre los dos grupos armados. El pasado 5 de febrero, el acuerdo colapsó, y desde entonces se ha intensificado una guerra por el control territorial. Aunque Los Shottas anunciaron recientemente un cese al fuego unilateral, también advirtieron que seguirán defendiendo sus zonas de influencia ante el avance de otros actores armados.

La violencia ha generado estragos visibles en la cotidianidad de la población. Cerca de 250 negocios han cerrado sus puertas por cuenta de extorsiones y amenazas. Las instituciones educativas tampoco han escapado al conflicto: varios colegios han suspendido clases para proteger a sus estudiantes y docentes.

Uno de los casos que ha conmovido a la comunidad fue el asesinato de Vladimir Bravo Núñez, un joven futbolista de 24 años, baleado el pasado 30 de marzo en el barrio La Independencia mientras salía a comprar comida. En las zonas rurales, la situación no es menos alarmante: se han encontrado cuerpos sin vida flotando en los ríos, lo que da cuenta de la brutalidad de los enfrentamientos.

Desde la Mesa de Diálogo de Buenaventura, su coordinador Fabio Cardozo ha señalado que Los Shottas “defenderán sus áreas de injerencia con responsabilidad”, asegurando que su objetivo es proteger a la comunidad ante los ataques de Los Espartanos y otros grupos.

Frente a la crisis, el gobierno local impulsa una agenda de paz que contempla la construcción de una cultura de reconciliación, el desmonte de estructuras criminales y la transformación social del territorio. Entre las propuestas se encuentran planes de inclusión, reparación integral a las víctimas, y programas comunitarios de no violencia.

Mientras tanto, los habitantes de Buenaventura siguen resistiendo en medio de una espiral de violencia que parece no tener fin.

Foto: Stephen Ferry

Publicar comentario