Bogotá enfrenta una crisis ambiental silenciosa, la contaminación del aire
Bogotá atraviesa una crisis por la contaminación del aire que, lejos de ser solo un problema ambiental, se ha convertido en una amenaza directa para la salud pública y la justicia social. Así lo denunció el concejal étnico Taita Óscar Bastidas Jacanamijoy durante el debate de control político sobre el Estatuto de la Oposición, donde expuso cifras alarmantes y cuestionó la falta de acción por parte de las autoridades distritales.
La calidad del aire en Bogotá se mide a través del Índice de Calidad del Aire (ICA), donde valores superiores a 100 se consideran peligrosos y por encima de 200 constituyen una emergencia ambiental. Aunque el promedio en julio de 2025 se ubicó entre 17 y 26, en zonas industriales como Puente Aranda se superaron los límites establecidos por la Resolución 2254 de 2017. En agosto, el ICA subió a un promedio de 38, con picos de 40, impulsado por incendios, obras civiles y fenómenos de inversión térmica.
El sistema IBOCA reveló cifras preocupantes: Carvajal–La Sevillana registró picos de 162 en PM10; Kennedy alcanzó 120 en PM2.5; y Fontibón reportó hasta 160 en PM10, superando ampliamente los estándares permitidos. Esta situación ha tenido consecuencias directas en la salud de los bogotanos: en lo que va del año se han reportado 224.000 casos de asma y EPOC, con 137 muertes confirmadas. Las localidades más afectadas son Ciudad Bolívar, Kennedy, Engativá, Bosa y Usme.
“La contaminación del aire es una crisis de salud pública y una profunda injusticia social”
El concejal Bastidas Jacanamijoy fue enfático al señalar que los sectores más vulnerables están pagando el precio más alto. “En sectores como Kennedy, Bosa, Tunjuelito y Fontibón, las comunidades están pagando el precio más alto. La contaminación del aire es una crisis de salud pública y una profunda injusticia social”, afirmó.
Además, denunció que “esto refleja una injusticia ambiental: los barrios cerca de carreteras, fábricas y obras respiran el peor aire, agravando la desigualdad”. Para el cabildante, la falta de representatividad en la Red de Monitoreo de Calidad del Aire impide tomar decisiones informadas, ya que muchas estaciones no alcanzaron el mínimo de datos válidos entre enero de 2024 y abril de 2025. A ello se suma que estaciones claves como Carvajal, Jazmín, Usaquén, Tunal, Bolivia, San Cristóbal y MinAmbiente estaban fuera de operación o presentaban fallas al 3 de septiembre.
Bastidas anunció que interpondrá una queja disciplinaria ante la Personería contra la Secretaría Distrital de Ambiente por presuntas faltas disciplinarias, según la Ley 1952 de 2019. También cuestionó la falta de programas preventivos por parte de la Secretaría de Salud y criticó la lentitud de la Secretaría de Movilidad en la transición hacia una movilidad sostenible. “El pico y placa solidario parece ser más una fuente de ingresos que una verdadera medida ambiental”, señaló.
Respecto al Metro de Bogotá, el concejal reconoció su potencial para reducir emisiones en el futuro, pero advirtió que su construcción actual genera polvo, tala de árboles e impactos negativos en zonas como Kennedy y Bosa. “Debemos escucharnos, construir y tener en cuenta que el aire sucio es un problema ambiental y una injusticia que roba salud y vida”, concluyó.
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