Aerocivil confirma negociación con aerolíneas venezolanas para nuevos vuelos a Caracas: “Se van a mantener los precios”

En medio de la mayor crisis aérea reciente entre Colombia y Venezuela, el Gobierno colombiano confirmó que mantiene negociaciones con tres aerolíneas venezolanas —Laser, Avior y Turpial— para ampliar la oferta de vuelos hacia Caracas y evitar un incremento en los precios de los tiquetes. La medida busca ofrecer alternativas a los pasajeros afectados por las suspensiones masivas de vuelos de compañías internacionales y locales.

Luis Fernando Martínez, director de la Aeronáutica Civil, aseguró que el Gobierno no permitirá que las aerolíneas aprovechen la situación para encarecer los pasajes.
“Rechazamos inminentemente que las aerolíneas aumenten el costo del pasaje aprovechándose de la situación. Los precios se mantendrán igual a como venían”, afirmó.

Crisis por fallas en navegación y restricciones internacionales

El panorama se agravó luego de que varias aerolíneas suspendieran operaciones por fallas en los sistemas de navegación satelital en Venezuela.
Wingo y su matriz, Copa Airlines, anunciaron la cancelación de vuelos hacia Caracas el jueves y viernes anteriores, aunque el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (Inac) señaló que podrían reanudar operaciones en un plazo de 48 horas.

La aerolínea española Plus Ultra, por su parte, extendió hasta el 9 de diciembre la suspensión de vuelos hacia Venezuela, siguiendo recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Aérea (Aesa) de evitar el espacio aéreo cercano al aeropuerto de Maiquetía.

El origen de la crisis se remonta al 21 de noviembre, cuando la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) emitió una alerta advirtiendo una “situación potencialmente peligrosa” al sobrevolar Venezuela y el sur del Caribe.
Esta advertencia coincidió con el despliegue militar estadounidense en aguas del Caribe, considerado por el gobierno de Nicolás Maduro como un acto de desestabilización.

Reacciones y consecuencias en la región

Tras estas alertas, varias aerolíneas, entre ellas Satena, Wingo y Copa Airlines, suspendieron sus operaciones hacia Venezuela.
Laser también anunció la cancelación de sus vuelos entre Caracas y Madrid hasta el 8 de diciembre, argumentando “causa de fuerza mayor”.

Además, el Inac revocó permisos a aerolíneas como Iberia, TAP, Avianca, Latam Colombia, Turkish Airlines y Gol, acusándolas de “sumarse a acciones de terrorismo” promovidas desde Estados Unidos. Esto redujo aún más la conectividad entre ambos países.

Ante el deterioro de la situación, la Aerocivil informó en X que, junto con la Cancillería y las aerolíneas venezolanas, trabaja para “ampliar la oferta de vuelos entre Colombia y Venezuela”, con el fin de brindar más opciones a los viajeros impactados por las restricciones.

Advertencias de la ministra de Transporte

La ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, se pronunció sobre la ola de alertas, señalando que se han registrado señales engañosas y posibles ciberataques que afectan los sistemas GPS de las aeronaves.

“Un saboteo tecnológico a una operación aérea es un crimen. Eso ya sobrepasa cualquier límite”, afirmó.
Rojas pidió una respuesta de la OACI y de organismos internacionales, advirtiendo que este tipo de situaciones amenazan la seguridad aérea global.

“Hoy es Venezuela, mañana podría ser Colombia o cualquier otro país del mundo”, agregó.

Aerolíneas que mantienen suspensiones

Varias compañías extendieron sus medidas preventivas para garantizar la seguridad de sus operaciones:

  • Copa Airlines: suspensión hasta el 12 de diciembre.
  • Wingo y Satena: cancelaciones temporales por riesgos en navegación satelital.
  • Boliviana de Aviación: suspensión preventiva ante inestabilidad en los sistemas de posicionamiento.

Un escenario sin precedentes

Con restricciones internacionales, cancelación de rutas, fallas tecnológicas y tensiones políticas entre Estados Unidos y Venezuela, Colombia intenta evitar que la crisis afecte aún más a los viajeros.
Las negociaciones con las aerolíneas venezolanas buscan mantener la conectividad aérea y frenar una posible escalada en los precios, en un momento en el que la región vive uno de los episodios más complejos de su historia reciente en materia aeronáutica.

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