Orlando Gómez Ospina

Ingeniero de mercados, nació en la ciudad de Bogotá, egresado de la Universidad Piloto. Desde pequeño, Orlando buscó la forma de emprender vendiendo dulces y otras pequeñas cosas en su colegio, lo cual en ocasiones le generaba problemas académicos. Aunque la familia del señor Orlando era de la clase media y siempre trataron de brindarle todas las comodidades posibles, él siempre soñó con poder tener una empresa que le permitiera dar gusto a sus padres en todo lo que anhelaran. Siendo hijo único e hijo de emprendedores, ya que sus padres fundaron una micro empresa que producía botones de madera, el entonces joven Orlando colaboraba cortando los listones de madera levantándose siempre a las 3am antes de salir a estudiar para dejar listo su trabajo. Una vez llegaba de sus estudios, se disponía a empacar y alistar sus pedidos. Egresado de un colegio militar y con esa disciplina, Orlando comenzó trabajando con Colsubsidio en la repartición de mercados. Luego de esto, obtuvo la oportunidad de ingresar a Postobón con promociones puerta a puerta, logrando por su buen trabajo pasar a ser empleado de planta en el área de envases y bebidas y de ahí ascender al área de ventas como supervisor, enamorándose de las actividades comerciales y empresariales y llevando al joven Orlando a encaminar su vida profesional en esta área en la que con trabajo, disciplina e ingenio, pudo lograr un crecimiento acelerado hasta llegar a ser gerente de ventas de Postobón en el departamento de Santander. Esta empresa patrocinó su educación, cuyos conocimientos y actitud le valieron ser nombrado Director Regional de Ventas para el departamento de Santander de la recién llegada Cervecería Polar a nuestro país. No obstante el trabajo en Postobón no había terminado, y fue convocado para un plan piloto ejerciendo el rol como Gerente de mercadeo donde nació como producto de su orientación al equipo de trabajo, el proyecto de servicio al cliente Postobon ( Las Rositas). Posteriormente Orlando pasó a ser Director Regional de ventas de Fritolay en el eje cafetero donde con todo el aprendizaje obtenido en el área comercial y de mercadeo retomó la bandera de sus padres de ser emprendedor y volvió a Postobon, ya como independiente contratista de servicio residencial. Terminando esa labor tuvo la oportunidad de ser el gerente de mercadeo de una de las empresas mas grandes de apuestas de Colombia, donde para el señor Orlando se abre un mundo de oportunidades en tecnología y transacciones financieras, con lo que decidió fundar una empresa de corresponsalía bancaria llamada Don Pago que inicialmente funcionó en el sótano del Centro Comercial Gran Estación. El éxito de este emprendimiento deriva en la decisión de replicar el modelo bajo la figura de la franquicia y es entonces como en alianza con Fanyf, en un evento de franquicias adelantado en Corferias, se lanzó la marca Don Pago, siendo un éxito rotundo y llegando a tener más de 120 puntos en los primeros dos años.

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