Petro prepara viaje a China y alista alianza en la Ruta de la Seda

El presidente Gustavo Petro viajará a China este 10 de mayo con el fin de avanzar en su estrategia de acercamiento con China. Por otro lado, este jueves, la canciller Laura Sarabia está citada a la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores para discutir un Memorando de Entendimiento sobre la posible adhesión de Colombia a la iniciativa de la Franja Económica y la Ruta Marítima de la Seda, liderada por el gobierno de Xi Jinping. Este paso se da en medio de un ambiente geopolítico tenso, marcado por el deterioro de las relaciones entre Pekín y Washington.

El memorando plantea una cooperación más estrecha entre ambos países en áreas como infraestructura, comercio, conectividad y financiamiento, y su discusión se da a pocos días del viaje del presidente Petro a China, programado entre el 10 y el 17 de mayo. Según fuentes de la Casa de Nariño, el mandatario también tiene previsto visitar Japón después de su paso por territorio chino. La intención, aseguran en el Ejecutivo, es posicionar a Colombia como un socio estratégico en Asia.

Lo que hay detrás de esta decisión

La decisión de acercarse a la Ruta de la Seda no es menor. Se trata de una ambiciosa iniciativa global que ha sido abrazada por más de 140 países y que ha servido como plataforma para que China expanda su influencia mediante inversiones en infraestructura portuaria, energética y tecnológica. En Colombia, el interés chino ya se ha materializado en proyectos clave como el metro de Bogotá y concesiones logísticas en el Caribe.

Sin embargo, esta movida genera inquietud. Estados Unidos, tradicional aliado comercial y político de Colombia, ha expresado en diversas ocasiones su preocupación por el avance de China en América Latina. Una vinculación más formal a la Ruta podría interpretarse en Washington como una señal de alineamiento con el bloque asiático, lo que podría traer implicaciones diplomáticas o comerciales, especialmente bajo el actual liderazgo de Donald Trump, con quien las tensiones han aumentado.

Para Colombia, la posible adhesión podría traducirse en nuevas fuentes de inversión y financiamiento, especialmente en momentos en que la infraestructura, la transición energética y el déficit fiscal requieren apoyo internacional. No obstante, también implicará un delicado acto de equilibrio diplomático, ya que Bogotá deberá gestionar con cautela su doble interés: ampliar los vínculos económicos con China sin poner en riesgo su relación histórica con Estados Unidos.

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