La inflación, el elefante que el Gobierno no quiere ver en el debate del salario mínimo para 2026
Por quinto año consecutivo, Colombia no cumplirá la meta de inflación del Banco de la República. Aunque el país ha enfrentado múltiples crisis en la última década, la discusión sobre el salario mínimo de 2026 vuelve a poner sobre la mesa un problema que el Gobierno parece evitar: la persistente incapacidad de llevar la inflación al 3%, objetivo que el Emisor fijó desde 2009 y que solo se alcanzó en 2013 y 2020.
Las proyecciones para este año tampoco son alentadoras. Todo indica que, nuevamente, la inflación cerrará muy lejos de ese ideal.
Un debate técnico con efectos reales en el bolsillo
El arranque de las conversaciones sobre el salario mínimo dejó en evidencia las enormes distancias entre los actores. Mientras los gremios empresariales proponen un aumento del 6% al 7%, el Gobierno y las centrales obreras apuntan a un incremento de dos dígitos, superior al 10%.
Detrás de esa diferencia de posturas hay un punto crítico: la inflación condiciona la capacidad de compra de los colombianos, y también define qué tan sostenible es un aumento salarial.
El Banco de la República recordó recientemente que su meta del 3% está alineada con la de países como México, Brasil y Chile. Si Colombia estuviera cerca de ese rango, los hogares accederían a bienes y servicios con mayor facilidad. Pero cuando la inflación se mantiene alta, el costo de vida aumenta y el salario se hace insuficiente.
El economista Roberto Morales, de la Universidad Libre, lo resume así:
“Subir el salario mínimo no necesariamente baja la inflación; al contrario, puede generarla. Si hay más dinero circulando, el mercado ajusta los precios al alza y el incremento salarial se diluye”.
Es un círculo difícil de romper: salarios más altos encarecen los productos; productos más caros presionan la inflación; y la inflación reduce el efecto real del aumento salarial.
Lo que pasó en 2025: una advertencia
El incremento del salario mínimo del 11% aplicado para 2025 no logró su objetivo: la inflación no bajó del 5% y se prevé que cierre el año en 5,2%.
Cuando la inflación y sus expectativas superan la meta del Banco de la República, el Emisor suele responder elevando la tasa de interés de intervención. Esto busca moderar la demanda, pero también restringe el crédito y limita decisiones de consumo e inversión tanto de hogares como de empresas ya golpeadas por otros factores, como el elevado costo de los combustibles.
Morales señala que 2025 dejó rezagos importantes:
“Las alzas en los combustibles afectaron el transporte y el precio final de los productos. En un país que depende del transporte de mercancías, ese impacto es inevitable”.
A esto se suma otro elemento crítico: el 90% del tejido empresarial colombiano está compuesto por MiPymes. Un aumento del salario en dos dígitos podría desestabilizar a muchas de estas compañías, obligándolas a reducir empleos o frenar su capacidad productiva.
Petro y el Banco de la República: tensiones crecientes
El presidente Gustavo Petro reaccionó con molestia al análisis del Banco de la República, al que acusó de actuar políticamente y de tener una postura afín al uribismo.
“¡Mamola! Para eso no me eligieron a mí”, escribió el mandatario en sus redes sociales, criticando al Emisor por, según él, defender un modelo que favorece a quienes viven de la renta pública y la especulación financiera.
Para Petro, la inflación puede bajar si se controla la especulación en el gas y se reduce la tasa de interés, medidas frente a las cuales el Banco se ha mostrado cauteloso.
Un acuerdo necesario
En medio de este escenario, el llamado de los expertos es claro. Roberto Morales insiste en que gremios, trabajadores y Gobierno deben buscar un acuerdo consensuado, y no llegar a un decreto presidencial:
“Una decisión política en este momento sería muy costosa para el país”.
La discusión apenas comienza, pero la inflación sigue siendo el gran elefante en la sala. Uno que, si no se enfrenta de manera técnica y responsable, terminará afectando tanto a los hogares como a la economía que el país intenta recuperar.



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