24.000 pacientes están en riesgo ante crisis en la atención en salud: SIES Salud suspende servicios a la Nueva EPS

La crisis financiera que atraviesa el sistema de salud colombiano llegó a un punto crítico esta semana. SIES Salud, una de las IPS especializadas más importantes del país en la atención de pacientes con enfermedades crónicas de alto costo (como VIH, cáncer, artritis reumatoide, enfermedades huérfanas y condiciones autoinmunes) anunció la suspensión total de servicios para usuarios afiliados a la Nueva EPS. La decisión, comunicada formalmente mediante una carta fechada el 26 de noviembre de 2025, expone la gravedad del desfinanciamiento que enfrenta el mayor asegurador del país.

De acuerdo con SIES Salud, la Nueva EPS no ha realizado los pagos correspondientes durante los últimos cinco meses, generando un déficit insostenible que compromete la adquisición de medicamentos vitales, los procesos de laboratorio, el soporte del talento humano y el cumplimiento de los planes de tratamiento ya autorizados. En la comunicación firmada por su director, Álvaro Puerto Valencia, la entidad advierte que el flujo de recursos “llegó a un punto de no retorno”, haciendo imposible continuar la operación sin poner en riesgo su propia estabilidad.

La suspensión impacta directamente a más de 24.000 pacientes, entre ellos 23.000 con diagnóstico de VIH, quienes dependen de tratamientos continuos y oportunos para conservar su calidad de vida y evitar complicaciones graves. Según la IPS, durante 19 años mantuvo una relación comercial estable con la Nueva EPS, pero la crisis reciente se agudizó al punto en que ni las reuniones, las propuestas de acuerdo ni los llamados formales lograron garantizar el pago de las obligaciones pendientes.

El caso de SIES Salud se suma a un creciente número de prestadores que han emitido alertas similares durante 2025. El deterioro financiero de la Nueva EPS (hoy intervenida por la Superintendencia de Salud) se refleja en retrasos generalizados, interrupciones en servicios esenciales y una cadena de desatención que golpea especialmente a los pacientes con condiciones sensibles.

La IPS enfatizó que la suspensión de servicios no responde a una decisión voluntaria, sino a la imposibilidad material de continuar prestando atención sin los recursos mínimos para operar. “Hemos llegado al límite”, señaló la entidad, advirtiendo que insistirá en mesas técnicas y mecanismos de conciliación, pero que la responsabilidad ahora está en manos de la EPS y del Gobierno Nacional.

Mientras tanto, miles de pacientes siguen a la espera de una solución urgente que garantice la continuidad de sus tratamientos, evidenciando que la crisis del sistema ya dejó de ser un asunto administrativo y hoy se traduce en riesgos reales para la vida.

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