Junta militar impone control total en Guinea-Bisáu tras elecciones
Un grupo de militares en Guinea-Bisáu anunció este miércoles que ha tomado el “control total” del país, en lo que constituye el último episodio de una prolongada inestabilidad política.  Según la declaración oficial, el cuerpo identificado como Alto Comando Militar para la Restauración del Orden Público suspendió de inmediato el proceso electoral, cerró las fronteras terrestres, marítimas y aéreas, impuso toque de queda y suspendió las actividades de los medios de comunicación. 
La medida llega apenas tres días después de unas elecciones generales que, según sus resultados preliminares, estaban siendo disputadas por el presidente saliente Umaro Sissoco Embaló y el aspirante de la oposición Fernando Dias da Costa. Ambos se proclamaban vencedores, lo que generó una intensa movilización del electorado y aumentó la tensión política. 
En su declaración, los militares acusaron a “algunos políticos nacionales” junto con quienes describieron como “un conocido barón de la droga, nacional y extranjero” de planear un supuesto intento de manipular los resultados electorales para desestabilizar el país. Esa supuesta operación habría servido como argumento para justificar el derrocamiento. 
Además del cierre de medios tradicionales, la junta militar impuso también restricciones al acceso a plataformas digitales como Facebook, TikTok y YouTube, ordenando a las empresas de telecomunicaciones suspender temporalmente su servicio en todo el territorio nacional. De acuerdo con fuentes del sector, la medida busca frenar la difusión de información que pudiera incitar a la violencia o generar desinformación en un contexto de incertidumbre. 
La acción militar ha despertado preocupación internacional, pues supone un retroceso abrupto en materia democrática en una nación con un pasado convulso: desde su independencia de Portugal en 1974, Guinea-Bisáu ha sufrido al menos cuatro golpes de Estado.  La suspensión del proceso electoral celebrado días atrás y la detención del presidente refleja una crisis institucional grave. 
Mientras tanto, ciudadanos y organizaciones de la región piden el restablecimiento inmediato del orden constitucional y la liberación de los líderes detenidos. El cierre de medios y el apagón informativo agravan la incertidumbre y aumentan el temor de que cualquier voz disidente sea silenciada.
Este nuevo golpe en Guinea-Bisáu evidencia nuevamente los riesgos de las democracias frágiles: la institucionalidad queda a merced de las armas y el control del flujo de información se convierte en herramienta de poder. Las próximas horas serán claves para determinar si la comunidad internacional reaccionará, y si en el país prevalecerá la fuerza o la legítima expresión del voto.
Sigue leyendo más noticias en Revista Poder.
Si quieres conocer más de Revista Poder, visita nuestro canal de YouTube,Instagram, X ,Facebook y TikTok



Publicar comentario