Una “guerra civil” sacude a la derecha: la disputa interna que amenaza su unidad de cara a 2026

Mientras el Pacto Histórico acapara la atención por su consulta interna, en el otro extremo del espectro político —la derecha— el panorama no es menos turbulento. Las tensiones entre líderes, los choques de egos y las divisiones ideológicas han llevado a lo que algunos analistas ya califican como una “guerra civil” que podría poner en riesgo la unidad del sector frente a las presidenciales de 2026.

Choques, fracturas y estrategias enfrentadas

El politólogo Luis Trejos, docente de la Universidad del Norte, fue contundente: “lo que se vive hoy en la derecha es una guerra civil”. Su afirmación resume el ambiente de confrontación que se respira entre los distintos aspirantes, especialmente tras los cruces públicos entre Abelardo De la Espriella y Vicky Dávila, y las tensiones internas dentro del Centro Democrático por la llegada de Miguel Uribe Londoño, padre del asesinado Miguel Uribe Turbay.

Según Eduardo Palencia, director de Ciencias Políticas y Gobierno de la Universidad Simón Bolívar, las campañas de este sector se han centrado en tres ejes: seguridad, autoridad y austeridad estatal, planteando un Estado fuerte contra los grupos ilegales y un modelo económico impulsado por el sector privado.

Aun así, los analistas coinciden en que el verdadero desafío no está en los discursos, sino en la falta de cohesión.

“La derecha ha seguido un patrón tradicional de oposición centrado en criticar la gestión del presidente Petro y su figura, pero esa estrategia ya se ha agotado”, explicó Trejos, quien advierte que el electorado conservador parece dividido entre proyectos personalistas más que partidarios.

Uribismo en tensión y nuevos actores en juego

La muerte de Miguel Uribe Turbay golpeó duramente al Centro Democrático, donde hoy la contienda se libra entre María Fernanda Cabal, Paloma Valencia, Andrés Guerra y Paola Holguín. La entrada de Miguel Uribe Londoño como reemplazo de su hijo ha generado divisiones, con versiones sobre presuntas resistencias internas.

Incluso, la esposa del fallecido político, María Claudia Tarazona, denunció amenazas por parte de Cabal, hecho que la senadora negó tajantemente.

Mientras tanto, la colectividad uribista sigue sin definir la fecha para su encuesta presidencial, un limbo que ha frenado la estrategia de unidad del partido. “Hasta que no definan un candidato y una hoja de ruta, es difícil pensar en un bloque sólido que compita con la izquierda”, advirtió Trejos.

En medio del reacomodo, también apareció Juan Carlos Pinzón, exministro de Defensa de Juan Manuel Santos, quien busca consolidarse como una opción de derecha moderada, pese al rechazo inicial del uribismo. Por su perfil diplomático y empresarial, Pinzón representa una alternativa “no tan radical”, aunque su vínculo con el Gobierno Santos le pasa factura en ciertos sectores.

A esto se suma el movimiento de Cambio Radical, que explora una posible alianza con el Centro Democrático mientras su líder, Germán Vargas Lleras, se recupera de una intervención médica. Sin embargo, la gran pregunta persiste: ¿aceptará Cambio Radical que el uribismo imponga candidato?

Por ahora, el panorama de la derecha se debate entre la fragmentación y la urgencia de definir una estrategia común. Si no logran recomponer su unidad, podrían llegar divididos a una contienda en la que el Pacto Histórico y la izquierda ya les llevan ventaja en organización y narrativa.

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