Solo la mitad de los pacientes diabéticos en Colombia accede a tamizajes que previenen ceguera y enfermedad renal

Un reciente reporte revela un grave déficit en el acceso de personas con diabetes a tamizajes esenciales en Colombia, lo que pone en riesgo su salud visual y renal. Según la nota, apenas el 50 % de los pacientes diabéticos reciben los controles preventivos necesarios para identificar retinopatía o enfermedad renal en etapas tempranas.

Panorama epidemiológico de la diabetes en Colombia

  • La diabetes tipo 2 afecta alrededor del 7 % de la población adulta mayor de 30 años en Colombia.
  • Según datos del Ministerio de Salud, en 2022 se notificaron 159.149 casos nuevos de diabetes mellitus en el país, y el total de personas diagnosticadas superaba el millón y medio.
  • El Diabetes Atlas proyecta que para 2024 habrá aproximadamente 3 millones de adultos con diabetes en Colombia.

Estos números señalan que la diabetes es una condición con una presencia significativa en la población, lo que acentúa la importancia de su control adecuado y la detección temprana de complicaciones.

Riesgo de complicaciones: retinopatía y daño renal

La falta de tamizajes puede traducirse en consecuencias graves:

  • Se estima que cerca del 40 % de los pacientes con diabetes tipo 2 desarrollará enfermedad renal si no se detecta a tiempo.
  • En cuanto a la salud visual, la retinopatía diabética afecta hasta un 30 % de los pacientes en ciertos contextos, representando una de las principales causas de ceguera en edad productiva.
  • Estudios más específicos en Colombia (o en otras regiones con características similares) muestran prevalencias variables, con parte de los pacientes diagnosticados en etapas tardías. Por ejemplo, en un estudio especializado en Armenia se reportó prevalencia baja, aunque esto puede deberse a sesgos de la muestra o a que muchos casos no son diagnosticados.
  • A nivel global, un metaanálisis encontró que la retinopatía diabética (RD) tiene una prevalencia del 8,56 % en una muestra estudiada de pacientes con diabetes, incluyendo etapas leves y severas.

La retinopatía diabética se desarrolla cuando niveles elevados de glucosa dañan los vasos sanguíneos de la retina. Al principio puede no presentar síntomas, lo que hace que se descubra tarde.

Factores que pueden explicar esta brecha:

  1. Desigualdad territorial: en zonas rurales o apartadas, la infraestructura de salud, la disponibilidad de especialistas (oftalmólogos, nefrólogos) y los recursos clínicos son más limitados.
  2. Costos y barreras del sistema: aunque muchos servicios deberían estar cubiertos por el sistema de salud (EPS, aseguramiento), la prestación real puede verse obstaculizada por demoras, catálogo de servicios incompletos, trámites burocráticos o falta de referencia.
  3. Falta de adherencia clínica: médicos y profesionales de salud podrían no priorizar la realización de estos controles si no están suficientemente sensibilizados o si no se les incentiva hacerlo como parte regular del seguimiento del paciente diabético.
  4. Baja conciencia del paciente: muchos pacientes no conocen la importancia de estos tamizajes o no perciben síntomas hasta que el daño ya está avanzado.
  5. Limitaciones operativas: equipos para exámenes oftalmológicos, laboratorios, método de medición de microalbuminuria u otros indicadores pueden no estar disponibles en todos los centros.

Consecuencias de la detección tardía

Cuando la retinopatía o el daño renal se detectan en etapas avanzadas:

  • Las intervenciones son más costosas, menos efectivas o incluso no reversibles.
  • En el caso de enfermedad renal avanzada, los pacientes pueden requerir diálisis o trasplante, con gran carga para el sistema de salud y la calidad de vida del paciente.
  • La ceguera o la pérdida visual fuerte disminuyen la autonomía, generan discapacidad, impacto psicológico y repercusiones sociales.
  • A nivel colectivo, el costo económico para el sistema de salud se eleva por la atención de complicaciones más severas.

El panorama exige medidas desde múltiples frentes:

  • Políticas de salud pública que garanticen que los tamizajes para pacientes diabéticos sean un estándar obligatorio, con cobertura real, especialmente en zonas con menor acceso.
  • Fortalecer la infraestructura médica en regiones apartadas: dotar de equipos de oftalmología, laboratorios capaces de microalbuminuria y especialidades de nefrología.
  • Capacitación y protocolos clínicos para profesionales de la salud, para que comprendan la importancia del tamizaje temprano y lo integren al seguimiento rutinario de estos pacientes.
  • Campañas de educación al paciente, para que sepan que aun sin síntomas visuales o renales deben hacerse exámenes periódicos.
  • Monitoreo y evaluación: datos sistemáticos y reportes públicos que muestren cobertura, brechas, resultados y progresos.
  • Investigación y uso de tecnologías que faciliten tamizajes en campo, métodos menos invasivos o más accesibles, telemedicina, etc.

El diagnóstico oportuno de retinopatía y daño renal en pacientes con diabetes no es solo una recomendación médica, sino una obligación ética y de política pública para preservar la salud, prevenir invalidez y reducir costos. Que solo la mitad de los pacientes reciba estos tamizajes revela una falla estructural en el sistema de salud y una urgencia de acción inmediata. El desafío es mayúsculo, pero también la posibilidad de salvar visión, riñones y dignidad para miles de personas en Colombia.

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