¿Qué está pasando con la Nueva EPS?

Colapso en la Nueva EPS: deuda millonaria, facturas sin auditar y un futuro incierto para 11 millones de afiliados.


La Nueva EPS cuenta con más de 11 millones de afiliados, lo que la convierte en la EPS con mayor cobertura en Colombia. Un informe de la Contraloría General de la República señala que su situación financiera, administrativa y operativa es crítica, lo que ha generado preocupación sobre su viabilidad.

Varios expertos han señalado que su liquidación sería una crisis para el sistema, pues es difícil imaginar dónde se reubicarían esos afiliados, cuáles EPS podrían asumir esa carga y cómo se mantendría la continuidad en la prestación de servicios.

También advierten sobre lo que ya está ocurriendo con demoras en atención, quejas crecientes de pacientes por falta de medicamentos, servicios de baja calidad, y la pérdida de confianza.

Una crisis financiera imparable

Según los datos más recientes:

  • La deuda acumulada de la Nueva EPS ya supera los $21 billones de pesos.
  • Se reportan más de 22 millones de facturas sin auditar, valoradas en $22,1 billones, de las cuales 9,1 millones serían facturas duplicadas.
  • Los anticipos pendientes por legalizar, montos que la EPS ha entregado a terceros sin confirmar formalmente que los servicios correspondientes hayan sido prestados o que exista respaldo contractual suficiente, se duplicaron o se incrementaron dramáticamente en los últimos años. 

Lo que la Contraloría reveló: fallas clave en contabilidad y pago a prestadores

El informe no se queda en las cifras: plantea que gran parte del desorden es estructural:

  • Falta de trazabilidad clara de los pagos y de los servicios prestados. En muchas regiones los prestadores reportan demoras, pagos represados o facturas que simplemente no se reconocen.
  • Reservas técnicas insuficientes o mal estimadas, lo que quiere decir que la EPS podría no tener el colchón financiero suficiente para responder en situaciones de crisis.
  • Descalce entre lo que se reporta a entes reguladores y lo que efectivamente está pasando en los territorios, incluido un grave problema de soportes documentales, de uniones temporales contratadas sin contratos claros, etc.

Respuesta del Gobierno y Supersalud

El Gobierno, a través de Supersalud, ha defendido que muchos de los problemas de la Nueva EPS son contables más que operativos, y ha solicitado que se aclaren los pagos pendientes, anticipos y la imputación de facturas bajo actas con prestadores.

El ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, ha dicho públicamente que “no hay un plan de liquidación inmediato”, pero ha advertido que si no se corrigen estos desórdenes financieros, el riesgo de que EPS como la Nueva quiebren o dejen de operar de forma correcta es considerable.

El riesgo real de liquidación: caos para afiliados y prestadores

  • Si la Nueva EPS llegara a liquidarse, el sistema estaría en jaque: trasladar los 11 millones de afiliados a otras EPS o aseguradores sería un reto logístico y financiero enorme, que podría generar “cuellos de botella” en atención médica, demoras, fallos en entrega de medicamentos, etc. Expertos advierten que pocas EPS podrían asumir ese volumen sin afectar sus finanzas o calidad del servicio.
  • También se evidencia que la intervención no ha logrado restablecer la confianza ni la normalidad. Tres interventores han pasado en 18 meses, lo que ha generado percepciones de poca continuidad en los planes de mejora.

¿Qué propone la reforma a la salud para evitar que esto vuelva a ocurrir?

Dentro de los debates de la reforma al sistema de salud se incluye:

  • Cambiar el modelo de aseguramiento para que las EPS tengan menos margen como intermediarias financieras, y mayor regulación y control en la trazabilidad de recursos.
  • Mejorar la Unidad de Pago por Capitación (UPC), ajustándola no solo por inflación, sino por costos reales de atención, envejecimiento poblacional, nuevas tecnologías médicas, enfermedades crónicas, etc.
  • Fortalecer la intervención estatal en casos de EPS con fallas graves, con auditorías más rigurosas, sanciones a directivos responsables, transparencia y claridad en contratos con IPS.

La crisis de la Nueva EPS ya no es teoría: los números, los informes y las voces de los prestadores y expertos señalan que el sistema de salud colombiano está frente a un momento crítico. Si no se abordan con urgencia las deficiencias contables, los faltantes financieros y la intervención institucional, lo que está en juego es el derecho fundamental a la salud de millones de personas.

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