Estudios confirman: el cambio climático ya está aumentando los casos de dengue en América

Científicos de universidades como Stanford, Harvard y la Universidad Estatal de Arizona han presentado lo que se considera la primera evidencia directa de que el aumento de las temperaturas por el cambio climático ya ha incrementado la incidencia del dengue en países de América.

El estudio, publicado en PNAS, estimó que el 18 % de los casos de dengue en esos países durante ese periodo se pueden atribuir al calentamiento ya ocurrido. Eso equivale a más de 4,6 millones de infecciones adicionales al año que no habrían ocurrido sin ese aumento de temperatura.

Cifras globales: millones de casos adicionales y proyecciones alarmantes

De acuerdo con las proyecciones basadas en diferentes escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero, si las temperaturas siguen aumentando, los casos de dengue podrían crecer entre un 49 % y un 76 % para 2050 en esas mismas regiones. 

Qué pasa en Colombia y América Latina

Aunque el estudio no da cifras específicas solo para Colombia, en América Latina se incluyen países que ya reportan brotes más frecuentes y elevados. Según un reporte reciente de la OPS, la región de las Américas ha experimentado un año récord de infecciones: hasta la semana epidemiológica 36 se habían reportado más de 11.7 millones de casos de dengue y territorios afectados.

Además, en Colombia históricamente los brotes de dengue han mostrado un patrón cíclico ligado a fenómenos climáticos como El Niño, lluvias intensas y variaciones en temperatura y humedad.

Cómo el clima afecta al mosquito transmisor

Los aumentos de temperatura influyen en varios componentes del ciclo de vida del mosquito Aedes aegypti:

  • Velocidad de desarrollo desde huevo hasta adulto (más calor acelera el proceso, reduciendo el ciclo).
  • Mayor actividad del mosquito, más días al año con condiciones óptimas para reproducirse.
  • Mayor cantidad de virus que puede replicarse en el mosquito, aumentando la probabilidad de transmisión.

Adicionalmente, lluvias fuertes seguidas de periodos secos generan charcos, depósitos de agua estancada, lo que favorece la reproducción. El cambio en uso de tierra y expansión urbana sin buen drenaje también juega un rol importante.

Lo que se puede hacer para mitigar el impacto

  • Fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica, para detectar brotes tempranos.
  • Mejorar redes de drenaje, reducir criaderos domésticos de mosquitos.
  • Políticas de salud pública que incluyan adaptación climática como parte del control del dengue.
  • Inversión en investigación, vacunas, educación comunitaria.
  • Reducción de emisiones de gases de efecto invernadero: menor calentamiento significa menor riesgo.

El dengue ya no es solo una amenaza tropical estacional o local: el cambio climático lo está volviendo más frecuente, más extendido, y más intenso. Aquí y ahora. Las pruebas ya no son solo modelos, sino datos reales. Para América Latina (y Colombia en particular), actuar sobre el clima no es solo proteger bosques o glaciares —es también proteger vidas frente a enfermedades que se vuelven más letales con el calor.

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