La Ollada de Ramajal, entre la lucha, la resistencia y la esperanza

En la localidad de San Cristóbal sur, zona 4ª del Distrito Capital, hacia los márgenes surorientales de la ciudad se encuentra ubicado el barrio Ramajal. Su historia se remonta hacia inicios del siglo XX cuando por la proliferación de fábricas de ladrillo y chircales improvisados al margen de la que era la antigua vía al llano, centenares de obreros empiezan a comprar lotes ofrecidos por los terratenientes de la zona con el fin de asegurar una vivienda para ellos y sus familias.

El poblamiento de estas periferias de la ciudad se complementa con la llegada masiva de desplazados por la violencia y el crudo conflicto armado que vivió el país en la década de los 50 y 60 del anterior siglo. Las periferias surorientales de la ciudad capital se convirtieron en refugio de múltiples familias provenientes especialmente de los departamentos de Boyacá y Tolima quienes, al no contar con los recursos económicos para adquirir propiedades en la sabana bogotana, encontraron en las montañas de la urbe el albergue para dar inicio a sus nuevos proyectos de vida. Estos datos pueden corroborarse en documentos oficiales y en investigaciones que al respecto se han hecho (Cifuentes, 2020; Páez, 2015; Secretaría Distrital del Hábitat, 2007, Secretaría Distrital de Planeación, 2009).

En medio de las montañas, al borde de la antigua vía al Llano, surcada por la quebrada Ramajal (canalizada luego de la construcción de la avenida y de los procesos de urbanización que empieza a experimentar la ciudad) y al costado nororiental de la zona urbanizada del barrio Ramajal se encuentra el sector conocido popularmente como “La Ollada” o quizá “La Hoyada”.

Aún no ha sido posible conocer con exactitud el origen de esta denominación. No obstante, por su topografía y forma cóncava, como si fuera el interior de un cuenco, la denominaremos “La Ollada”. Sobre el borde de este sector varias familias hicieron sus asentamientos informales. Este era paso obligado al barrio Amapolas, el barrio más cercano a Ramajal por el costado norte. Este sector era a su vez el parque de juegos de muchos de los niños que crecimos allí cerca. La ollada no era estéticamente el lugar más bello de esta periferia, pero si era un lugar relativamente tranquilo y seguro.

Luego que empiezan a ser clausuradas las fábricas de ladrillo y los chircales que por allí funcionaban, a inicios de este siglo, y que el distrito empieza a ejercer presión para que muchos de los habitantes de “La Ollada” desocupen la zona por considerar la misma como zona de alto riesgo, el sector empieza a experimentar un deterioro cada vez más creciente. El distrito compra los predios de las personas que vivían allí haciendo procesos de reubicación de estas familias, pero la zona queda literalmente a la deriva sin que el distrito o la comunidad aledaña realicen procesos de apropiación territorial que permitan realizar cambios en el uso del suelo.

Proyecto «Recuperemos la Ollada»

Así pues, “La Ollada” empieza a ser cooptada con otros intereses y termina convertida en asentamiento de decenas de cambuches de personas en condición de calle transformando el territorio en un lugar con muy baja percepción de seguridad y poca o nula tranquilidad para los habitantes del barrio Ramajal que viven o transitan permanentemente por allí.

Esta situación condujo, a finales del año anterior, a habitantes del sector, a lideres comunitarios, a la Junta de Acción Comunal, a organizaciones de carácter religioso como la Comunidad Encuentros que opera en la zona y al autor de esta nota, como habitante del sector y estudiante de Doctorado en Educación y Sociedad de la universidad de La Salle a reunirnos y organizarnos alrededor de “La Ollada” para emprender acciones conjuntas que, en clave ambiental, nos permitan hacer de los territorios que habitamos lugares, no solo seguros y tranquilos, sino también estéticamente agradables y bonitos.

Puesto que, el criterio estético no es un solo capricho de los sectores exclusivos de la ciudad, sino una necesidad a la que todos los habitantes tenemos derecho (Carrizosa, 2023). Vivir en el suroriente de la ciudad, en las periferias de la localidad 4ª, no nos exime de nuestro derecho a un ambiente sano, tal y como está estipulado en la Constitución Política de nuestro país (CPC, Art. 79). 

Referencias y autor

El artículo fue redactado por Miller Andrés Morales Duarte, docente del distrito capital, líder ambiental comunitario en el barrio Ramajal, quien en apoyo de la Junta de Acción Comunal del Barrio Ramajal, la Comunidad Encuentros y otros líderes y lideresas del sector.

Trabajaron conjuntamente y de manera voluntaria en la consolidación del Proceso Comunitario de Educación Ambiental – PROCEDA, alrededor del proyecto «Recuperemos la Ollada».

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