Álvaro Uribe podría ser fórmula vicepresidencial en 2026: ¿estrategia de poder o jugada arriesgada?
El expresidente no descarta volver al tarjetón electoral, esta vez como segundo al mando. En el uribismo lo ven como figura clave para frenar a Petro y reagrupar a la derecha.
La posibilidad de que Álvaro Uribe Vélez regrese al escenario electoral como fórmula vicepresidencial empieza a tomar fuerza dentro del Centro Democrático. Aunque no hay un anuncio oficial, varios líderes del partido no lo descartan y consideran que su presencia en el tarjetón en 2026 sería una jugada estratégica para frenar al petrismo y reagrupar a la derecha.
Paola Holguín, senadora y posible precandidata presidencial, fue una de las primeras en plantearlo: “Es deseable y viable”, dijo en entrevista reciente. A su voz se han sumado figuras como María Fernanda Cabal y Paloma Valencia, quienes ven en Uribe una figura capaz de reactivar a las bases conservadoras y atraer sectores moderados desencantados con el gobierno actual.
¿Jugada viable?
Cinco expertos en derecho constitucional consultados por Semana coinciden en que la Constitución no prohíbe que un expresidente aspire a la Vicepresidencia. Sin embargo, advierten que el escenario sería jurídicamente complejo si llegara a reemplazar al presidente electo, lo que generaría un debate nacional de alto calibre.
Uribe, por su parte, ha dejado abierta la puerta a una coalición más amplia que incluya figuras como Germán Vargas Lleras, en un intento por reunir a los sectores de oposición frente al gobierno Petro. Su posible regreso al tarjetón electoral reconfigura el panorama político por su peso simbólico, electoral y mediático.
Desde sectores de izquierda e independientes, la propuesta es vista como una provocación que podría profundizar la polarización. ¿Se trata de una fórmula ganadora o de un riesgo político que reabre heridas del pasado?
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