El antes y después de los daños causados por estados unidos a bases iraníes
Estados Unidos se involucró directamente en la guerra entre Israel e Irán el pasado sábado 21 de junio, al bombardear con misiles de crucero y bombas antibúnker tres sitios clave del programa nuclear iraní: Natanz, Fordow e Isfahan.
Las imágenes satelitales captadas por la empresa Maxar muestran por primera vez el estado de las instalaciones antes y después de los ataques. Aunque no se observan columnas de humo ni destrucción total, sí se evidencian afectaciones en el terreno y daños visibles en áreas sensibles.
Desde Teherán, las autoridades minimizaron el impacto. Según Hassan Abedini, subdirector político de la radiodifusión estatal, “Irán no sufrió un gran golpe porque los materiales ya habían sido retirados” de Fordow, en aparente previsión al ataque.
Uno de los complejos más sensibles es Fordow, una planta subterránea de enriquecimiento de uranio ubicada bajo una montaña cerca de Qom. Se trata de un sitio altamente protegido, que no había sido atacado previamente por Israel.
El ataque formó parte de la llamada Operación Martillo de Medianoche, según informó el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto de EE. UU. La ofensiva incluyó el despliegue de 125 aeronaves militares, entre ellas siete bombarderos furtivos B-2, especializados en misiones de precisión.
El Presidente Donald Trump fue el primero en confirmar los ataques, asegurando que el programa nuclear iraní quedó “seriamente afectado”. Por su parte, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) evalúa aún el alcance de los daños.
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