Reacciones cruzadas tras capturas por escándalo de la UNGRD
La decisión de la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia de ordenar la captura de Iván Name Vásquez (Alianza Verde) y Andrés Calle Aguas (Partido Liberal), expresidentes del Senado y la Cámara respectivamente, por su presunta participación en el escándalo de corrupción de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), ha generado un torbellino de reacciones políticas en el país.
El presidente Gustavo Petro fue uno de los primeros en pronunciarse. A través de su cuenta de X, respaldó la decisión de la Corte y aprovechó para señalar especialmente a Iván Name, a quien acusó de entorpecer deliberadamente la agenda legislativa del Gobierno. “Saboteó la reforma pensional, la engavetó siete meses para que no quedara su tiempo de discusión. Se opuso a todos nuestros proyectos, y ahora va a la cárcel, sindicado de robar al gobierno y al pueblo”, escribió el mandatario. Su declaración fue interpretada por sectores políticos como un ajuste de cuentas y una forma de presionar al Congreso a favor de sus reformas.
Más polémica causó una frase errática publicada en el mismo mensaje, cargada de errores ortográficos: “Almoarecer busvo en em amor la.foema de extraee dinwros para pagar campañas en Bohitá”. Aunque no ha sido aclarada oficialmente, la confusión ha alimentado especulaciones sobre su intención y contenido, lo que ha desviado momentáneamente la atención del caso central.
Comentarios de los congresistas
Desde el Congreso, las posturas fueron diversas. Jaime Raúl Salamanca, presidente de la Cámara de Representantes, expresó solidaridad hacia su colega Andrés Calle y hacia Name, pero recalcó su respeto por la labor de la justicia. “Que sea la justicia la que hable y tenga la última palabra”, señaló, intentando mantener una postura institucional.
En contraste, Ariel Ávila, senador de la Alianza Verde, fue tajante al exigir consecuencias internas dentro de su partido. “Es la crónica de una muerte anunciada. El partido Alianza Verde debería sacar a Name y a Sandra Ortiz y no aceptar ninguna cobija o familiar en las listas de la próxima elección”, afirmó, haciendo alusión a las conexiones familiares en el manejo de recursos y cuotas políticas.
Este nuevo episodio de corrupción golpea fuertemente al Legislativo, profundizando la desconfianza ciudadana y reconfigurando las relaciones entre el Ejecutivo y el Congreso. Mientras sectores afines al Gobierno intentan capitalizar el caso como un ejemplo de su lucha anticorrupción, la oposición denuncia un uso político de la justicia. La captura de dos expresidentes del Congreso en ejercicio envía una señal sin precedentes que podría influir en los equilibrios de poder en el trámite de las reformas clave impulsadas por Petro.
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