La organización Red Somos desmiente brote de VIH en Colombia

En medio de una oleada de desinformación que se ha propagado por redes sociales durante los últimos días, la organización Red Somos, que atiende a personas que viven con VIH en Colombia, desmintió categóricamente que el país esté atravesando por un brote de esta infección. Los rumores, impulsados por la tergiversación de unas declaraciones realizadas por la directora ejecutiva de ONU/SIDA, Winnie Byanyima, han causado alarma y confusión entre la población, lo que preocupa a los expertos y activistas que luchan por una respuesta responsable frente a la epidemia.

Desde el pasado 24 de marzo, tras una intervención de Byanyima que advertía sobre los riesgos globales de un recorte en los fondos de cooperación internacional por parte de Estados Unidos, comenzaron a circular mensajes alarmistas en redes sociales. Usuarios afirmaban que Colombia se encontraba en una situación de emergencia sanitaria debido a un “brote” o “epidemia” de VIH. No obstante, tanto Red Somos como otras organizaciones dedicadas a la pedagogía y atención del VIH han salido al paso para aclarar que esas afirmaciones son completamente falsas.

La desinformación, un riesgo mayor que el virus

No es cierto que haya un brote de VIH. Las cifras mal expuestas y comunicadas sesgadamente hacen mucho daño. Señalan, desinforman, y refuerzan el prejuicio, el estigma y la discriminación”, aseguró Miguel Barriga Talero, director ejecutivo de Red Somos. La organización, que también brinda atención a migrantes en condición de vulnerabilidad, ha alertado sobre el impacto nocivo de estos rumores no solo en Colombia, sino también en otros países de la región como Venezuela y México.

“Este tipo de información falsa genera pánico, y el miedo no es la mejor forma de prevenir. Al contrario, aleja a las personas del deseo de hacerse la prueba, de buscar atención, y propicia actos discriminatorios contra quienes viven con VIH”, agregó Barriga.

Miguel Ángel López, representante de la organización Más que tres letras, que también trabaja en la sensibilización sobre VIH en el país, explicó que la raíz de la desinformación fue una interpretación errónea de las advertencias de ONU/SIDA sobre el impacto global que podrían tener los recortes presupuestarios del gobierno estadounidense en los programas internacionales contra el VIH.

La prevención debe estar libre de estigmas

Barriga enfatizó que la respuesta ante el VIH no debe estar centrada en el miedo, sino en el acceso a diagnóstico oportuno, tratamiento adecuado y estrategias de prevención sin cargas morales. “Es igualmente importante disminuir los nuevos casos de la infección con educación, condones, PrEP (profilaxis preexposición), PEP (profilaxis posexposición); restringir la prevención a si se es o no fiel es darle una carga moral a la prevención. Sin moralismos ni juzgamientos se deben garantizar los diferentes métodos de prevención y atención”, subrayó el director de Red Somos.

Cooperación internacional en vilo

Detrás del aumento de la desinformación también se esconde un contexto internacional complejo. Desde que el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, asumió el poder, se suspendieron fondos clave de cooperación internacional, entre ellos los destinados a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Esta agencia era una de las principales fuentes de financiamiento para organizaciones como Red Somos, que utilizan estos recursos para brindar medicamentos y atención a personas con VIH, en especial migrantes sin acceso a servicios públicos de salud.

La suspensión temporal de USAID afectó directamente a 350 migrantes venezolanos en condición irregular en Bogotá, Soacha y Barranquilla, quienes reciben atención a través de Red Somos. De ellos, 104 se encuentran en fases avanzadas de la infección y requieren atención prioritaria con medicamentos antirretrovirales. “Estos medicamentos son vitales porque reducen la carga viral en el organismo, mejoran la calidad de vida y, en algunos casos, la persona alcanza niveles indetectables del virus”, explicó Barriga.

Al mismo tiempo, otro de los grandes programas del gobierno estadounidense, el Plan de Emergencia del Presidente de los Estados Unidos para el Alivio del Sida (PEPFAR), también se vio en riesgo de ser suspendido. Aunque tras la presión de organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ONU/SIDA se otorgó una exención para evitar su interrupción, aún persiste la incertidumbre sobre el futuro de su financiamiento.

Millones en riesgo si no se renueva PEPFAR

La subdirectora ejecutiva de ONU/SIDA, Christine Sterling, advirtió que 20 millones de personas en el mundo dependen del PEPFAR para su tratamiento contra el VIH. De no renovarse el programa entre 2025 y 2029, se estima un aumento del 400% en las muertes por SIDA.

Según la OMS, el PEPFAR ha salvado más de 26 millones de vidas y ha permitido que más de 20 millones de personas accedan a tratamiento, incluyendo 566.000 niños menores de 15 años. La falta de claridad sobre el futuro del programa mantiene en vilo a millones, particularmente en países de ingresos medios y bajos, donde las estructuras de salud pública aún no logran cubrir plenamente a las poblaciones más vulnerables.

La Sociedad Internacional del Sida (IAS) también alertó recientemente sobre la situación. En un comunicado del 6 de febrero, señaló que “aunque posteriormente se otorgó una exención para la asistencia humanitaria vital, muchas clínicas financiadas por PEPFAR ya habían cerrado, el personal fue enviado a casa y la confusión persiste”.

Llamado a la responsabilidad informativa y el compromiso social

En medio de este panorama, Red Somos y otras organizaciones hacen un llamado urgente a los medios de comunicación, líderes de opinión y ciudadanía en general, a no replicar información sin verificación. “Estamos en un momento en el que la desinformación puede costar vidas. Necesitamos una sociedad que entienda el VIH desde una perspectiva de derechos humanos, salud pública y empatía. No desde el juicio ni el miedo”, concluyó Barriga.

Colombia no enfrenta un brote de VIH, pero sí enfrenta el reto permanente de garantizar información veraz, acceso universal a servicios de salud, y una lucha frontal contra el estigma. Porque en la batalla contra el VIH, el enemigo más peligroso no es solo el virus, sino la ignorancia.

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