Conferencia Episcopal y Supersalud buscan soluciones para subsanar la crisis en el sector salud

La crisis del sistema de salud en Colombia se ha agudizado hasta convertirse en una de las preocupaciones más urgentes del país. Millones de ciudadanos enfrentan barreras para acceder a servicios médicos básicos, y la incertidumbre sobre el futuro del sistema ha generado un clima de alarma generalizado. En medio de este complejo panorama, el superintendente de Salud, Giovanny Rubiano, y la Conferencia Episcopal Colombiana han alzado sus voces con propuestas y explicaciones sobre lo que ocurre, cada uno desde su esfera de influencia.

Un sistema colapsado por deudas y negligencias

En entrevista con la revista Semana, el superintendente Rubiano explicó con detalle las causas estructurales de la crisis. Entre febrero de 2024 y enero de 2025, la Superintendencia recibió más de 1.6 millones de quejas por parte de los usuarios del sistema. Las principales causas: la negación de citas con especialistas, demoras en la asignación de turnos médicos y problemas en la entrega de medicamentos y tecnologías en salud.

Especialidades como oftalmología, ortopedia, urología, otorrinolaringología, neurología y medicina interna presentan los mayores cuellos de botella. Además, Rubiano precisó que el 95 % de los reclamos están relacionados con tecnologías cubiertas por la Unidad de Pago por Capitación (UPC), mientras que el restante 5 % corresponde a tecnologías no incluidas en el plan de beneficios, como soportes nutricionales, pañales o cuidados especiales para pacientes crónicos.

La Superintendencia ha intervenido administrativamente a nueve EPS debido a su grave situación financiera. Estas entidades acumulan deudas con las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS) que superan los 15 billones de pesos, sin incluir aún el balance financiero de la Nueva EPS, que se revelará en abril.

“Muchas EPS no constituyeron las reservas técnicas que exige la ley, lo cual les impide pagar deudas acumuladas. Esta situación se traduce en barreras de acceso para los usuarios”, explicó Rubiano. Añadió que, lejos de buscar su liquidación, la intervención tiene como fin reestructurar las entidades y guiarlas hacia el cumplimiento de los estándares financieros, científicos y jurídicos.

El caso de Audifarma, uno de los mayores gestores farmacéuticos del país, fue mencionado como ejemplo de las fallas operativas. A pesar de haber recibido más de 270 mil millones de pesos por parte de la Nueva EPS, Audifarma incumplió en un 87 % la entrega de medicamentos, según Rubiano. “Audifarma no cumplió”, recalcó.

Además de las EPS, la Superintendencia también mantiene medidas de intervención sobre una docena de hospitales públicos, evidenciando que la crisis afecta tanto a entidades aseguradoras como a prestadoras.

La Iglesia Católica entra en escena

Frente al deterioro del sistema, la Conferencia Episcopal Colombiana emitió un comunicado en el que expresó su preocupación por la situación que enfrentan millones de colombianos y se ofreció como mediadora para facilitar la construcción de soluciones.

Los obispos subrayaron que la salud es un derecho fundamental y un bien esencial del orden social que debe estar garantizado por el Estado. Advirtieron que la corrupción, la burocracia y la politización son obstáculos que no pueden permitirse cuando se trata del bienestar común.

“Todos los actores sociales deben evitar la tentación de politizar una realidad que está al servicio del bien común, no de intereses particulares. Es indispensable la acción conjunta del sector público y privado, y se necesita una respuesta técnica, ética y coordinada para salir de esta crisis”, señala el comunicado.

En un llamado directo al diálogo, la Conferencia se ofreció como facilitadora para propiciar espacios de escucha y concertación que permitan construir una salida colectiva y viable. “Estamos convencidos de que la vía para superar esta crisis es el diálogo y el discernimiento sincero, que incluya el conocimiento técnico y el compromiso de todos los responsables”, concluyó el mensaje.

El sistema de salud colombiano atraviesa uno de sus momentos más críticos. Mientras los pacientes padecen las consecuencias directas de la ineficiencia y la desfinanciación, el Gobierno enfrenta fuertes cuestionamientos por el manejo del sector. La posición del superintendente Rubiano busca aclarar que la intervención de las EPS no significa su desaparición, sino un intento por salvarlas. Por su parte, la Iglesia Católica llama a construir puentes de diálogo y solución, apostando por una visión más humana y solidaria de la salud.

Lo cierto es que el país necesita respuestas urgentes y coordinadas. En juego está la salud –y en muchos casos, la vida– de millones de colombianos.

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