Cae «Terror», líder del Clan del Golfo, en operativo en Antioquia
El pasado fin de semana, en un operativo conjunto de la Policía Nacional en San Luis, Antioquia, fue abatido Oliverio Isaza Gómez, conocido como «Terror», uno de los principales líderes de las Autodefensas Gaitanistas en el Magdalena Medio. Durante la operación también murieron otros cinco presuntos miembros de esta banda criminal.
«Terror» era hijo de Ramón Isaza, un exparamilitar y fundador de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, actualmente reconocido como gestor de paz. Desde joven, Oliverio se involucró en actividades criminales, primero al lado de su padre y luego como líder del Clan Isaza, una organización que más tarde se alió con las Autodefensas Gaitanistas. A lo largo de su carrera criminal, «Terror» fue señalado de coordinar actividades de narcotráfico, extorsión y amenazas contra líderes sociales en la región.
El operativo, dirigido por el general Carlos Fernando Triana, fue resultado de un exhaustivo trabajo de inteligencia. En el lugar del enfrentamiento, las autoridades hallaron a «Terror» y su grupo en una zona de gran influencia para las rutas del narcotráfico, donde las Autodefensas Gaitanistas mantenían un control importante.
El presidente Gustavo Petro destacó la relevancia del operativo, resaltando que este es un paso significativo en la lucha contra las estructuras criminales que operan en el país. «La muerte de ‘Terror’ y su grupo representa un golpe fuerte al narcotráfico y a la violencia en el Magdalena Medio», afirmó Petro.
Por su parte, el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, calificó a «Terror» como un individuo cuya figura siempre estuvo ligada al miedo y la violencia en la región. A pesar de su desmovilización en 2006, tras el proceso de paz de las Autodefensas, «Terror» regresó a la vida criminal, lo que subraya los desafíos que enfrentan las autoridades para garantizar la paz en zonas históricamente conflictivas.
La operación se considera un éxito para las autoridades, pero también resalta las profundas raíces del conflicto armado en el país, especialmente en el Magdalena Medio, una región marcada por la violencia paramilitar y el narcotráfico.



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